Y serán una sola carne

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La idea de que un ayudador y un líder no son equivalentes en su valor, surge de un pensar distorsionado de la perfecta creación del Señor.

Porque tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre. Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; maravillosas son tus obras y mi alma lo sabe muy bien.” (Salmos 139:13)

La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba.” (Proverbios 14:1)

Luego Dios el Señor dijo: “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda idónea.” (Génesis 2:18)

Dios creó a la mujer y al hombre con propósitos distintos. Desde el principio las mujeres fueron creadas con un diseño de ezer o “ayudador” (Génesis 3:1). En nuestra sociedad moderna, esta palabra, ezer, es comúnmente asociada con un rol de subordinación. Muchos asocian ser un ayudador con tener menos valor o importancia. Pero cuando entramos a La Palabra, podemos ver claramente que esto es completamente falso: Galatas 3:28 dice, “No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos sois uno en Cristo Jesús.

No hay distinción en valor entre un hombre y una mujer. El rol de la mujer como ayudador es trabajar a su lado, completando y ayudando al hombre a ser más fructífero. Un hombre no es más importante que la mujer por ser la cabeza, al igual que una mujer no tiene menos valor por ser su ayuda. ¡Es un trabajo en equipo!

La idea de que un ayudador y un líder no son equivalentes en su valor, surge de un pensar distorsionado de la perfecta creación del Señor. En el principio, Dios nos creó varón y hembra no para crear una división, pero para reflejar Su propio carácter. En Deuteronomio 33:29 dice, “Dichoso tú, Israel. ¿Quién como tú, pueblo salvado por el SEÑOR? Él es escudo de tu (ezerayuda”. ¿Viste eso? En este versículo vemos al Dios poderoso ser descrito como un ayudador—un ezer. Dios no solo es la cabeza de toda la creación, Él también es ezer.  Dios es completo; tiene las características de ambos géneros, no solo las del hombre.


Dios creó al hombre con ciertas características suyas tales como:

Poder: “yo soy el todopoderoso” (Génesis 17:1)

Liderazgo: “los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto” (Jeremías 31:32)

Habilidad de confrontación: “¿Dónde estabas tú cuando yo echaba los cimientos de la tierra? Dímelo, si tienes inteligencia.” (Job 38:4)

Pensamiento racional: “Porque el SEÑOR da sabiduría, de su boca vienen el conocimiento y la inteligencia.” (Proverbios 2:6)

Rol de proveedor físico: “y sin embargo, no dejó de dar testimonio de sí mismo, haciendo bien y dándoos lluvias del cielo y estaciones fructíferas, llenando vuestros corazones de sustento y de alegría." (Hechos 14:17)

Rol de protector físico: “Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su santa morada.” (Salmos 68:5)

Independencia: “¿Quién es como el SEÑOR nuestro Dios, que está sentado en las Alturas” (Salmos 113:5) 


En la mujer hay otras características: 

Amoroso: “porque Dios es amor” (Juan 4:8)

Cariñoso: “¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste!” (Mateo 23:37)

Ayudador

Hábil en influenciar: “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho.” (Juan 14:26)

Hábil en mantener la paz: “Príncipe de Paz” (Isaías 9:6)

Emocional

Proveedor y protector de las emociones

Hábil en mantener conexiones: “Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros” (Juan 15:16)

Compasivo: “…Porque el SEÑOR vuestro Dios es clemente y compasivo” (Crónicas 30:9)


Una mujer virtuosa

Cada género demuestra el amor y el poder en formas diferentes, formas complementarias. Los hombres demuestran su amor arreglando los problemas de otro, no con cariño.

Esto es lo opuesto de las mujeres, las cuales demuestran el poder, no desde una posición de autoridad o de poder físico, sino con sus habilidades de influenciar. Proverbios 12:4 dice “La mujer virtuosa es corona de su marido, mas la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos”. En el hebreo original, la palabra “virtuosa” es hayil, la cual puede ser traducida como “fortaleza”. Otro uso de la palabra virtuosa en el hebreo original es chayil, lo cual significa “capaz”, “habilidad”, “valor”, “actividad”, “persistencia”, “riqueza” y “energía”. Vemos esta palabra en Rut 3:11: “Ahora hija mía, no temas. Haré por ti todo lo que me pidas, pues todo mi pueblo en la ciudad sabe que eres una mujer virtuosa.

Si hacemos correctamente lo que estábamos diseñadas a hacer, seremos un arma poderosa en las manos de Dios. Es importante recordar que influenciar no es igual que manipular. Influenciar es confiar en el Señor para el resultado que Él quiere. Manipular es no confiar en el Señor sino en nuestro propio plan, arreglando las cosas para conseguir lo que queremos.

Proverbios 14:1 dice que “La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba.” Las consecuencias no usar bien nuestra influencia puede ser grave, ya que la mujer tiene un poder enorme y puede usarlo para inspirar o destruir al hombre. Satanás fue a Eva para influenciar a su esposo, no fue a Adán directamente.

¡El diseño de ayudadoras no es lo que hacemos, sino lo que somos!

Es necesario desaprender la mentira del mundo de que un ayudador es inferior y reaprender la verdad: ser ezer es nuestra especialidad, nuestra fortaleza. La Biblia, en ningún sitio, implica que la mujer no tiene valor. Incluso, Proverbios 31:10 dice: “Mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Su valor supera en mucho al de las joyas.” Cristo levantó a la mujer al nivel de lo que ella tenía en la creación, antes de que el pecado entrara en el mundo.

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