¿Y ahora qué?

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Vive tu vida de tal manera que quienes te rodean quieran saber qué te pasó y que quieran vivir lo mismo.

Entonces Moisés y los hijos de Israel elevaron este cántico al Señor. Dijeron: Cantaré al Señor, que se ha engrandecido… El Señor es mi fortaleza y mi cántico; ¡el Señor es mi salvación! – Éxodo 15:1-2

Jesús se acercó y les dijo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enséñenles a cumplir todas las cosas que les he mandado. Y yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.” Amén. – Mateo 28:18-20

Es el día después de la Pascua. Jesús ha resucitado, la casa es un desastre (bueno, ¡mi casa!) Y es hora de seguir con la vida. ¿Qué viene después?

Nosotros celebramos. ¿Cómo no celebrar? Jesús nos ha liberado de la esclavitud del pecado, la muerte, y el diablo. Somos hijos libres de Dios y la muerte no puede destruirnos. Jesús está con nosotros para siempre y vendrá nuevamente para traernos a sí mismo. ¿Cómo no celebrar tan buenas noticias?

“¡Alabado sea con campanillas sonoras! ¡Alabado sea con campanillas jubilosas! ¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya!” (Salmo 150:5-6).

Pero hay más. Jesús nos llama a compartir esta gran noticia, a contarla a todos los que nos rodean y, en última instancia, a toda la raza humana. Él dice: “Vayan y hagan discípulos...”

Comparte esta alegría que Dios te ha dado. Pídele a Jesús que te asista con el Espíritu Santo para que puedas hacerlo. ¡Dios no espera que lo hagas por tu cuenta! Vive tu vida de tal manera que quienes te rodean quieran saber qué está pasando, por qué las cosas son diferentes para ti. Y entonces cuéntales. ¡Es la mejor noticia de la historia!

Que Dios te bendiga al celebrar a Jesús y la maravillosa libertad que ha ganado para nosotros.

ORACIÓN: Gracias, querido Señor Jesús. Ayúdame a regocijarme en ti, y dame la ayuda del Espíritu Santo para contarles a los demás sobre ti. Amén.

Para reflexionar:

- ¿Cómo demuestras la alegría que da la resurrección de Jesús?

- Tómate un momento para orar y pedirle al Señor que te enseñe a hablar sobre él con las personas que te rodean.

Por: Dra. Kari Vo

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