Viviendo compasivamente

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Elige vivir con tus ojos puestos no solo en tus propias necesidades, sino también en las necesidades de los demás.

Pasaje Bíblico: “Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo” – Efesios 4:32

Una de las maneras más impactantes en las que podemos compartir el corazón de Dios con los demás es viviendo compasivamente. Mostrar compasión es salir de ti mismo y amar a otro en momentos de debilidad. Vivir compasivamente es posicionar tu corazón para dar continuamente gracia y amor a quienes más lo necesitan.

Muy pocas cosas mueven mi corazón hacia Dios más que la compasión. Cuando alguien me ve en mi imperfección y elige amarme en lugar de despreciarme, mi afecto por esa persona y por Dios se despiertan automáticamente. A menudo el mundo está demasiado ocupado o centrado en sí mismo como para mostrar compasión. Estamos demasiado atrapados en nuestros planes y ocupados con nuestras necesidades y con nuestra propia imagen como para ver el sufrimiento y compartir el corazón de Dios.

Pero Dios nos está llamando a vivir una vida con humildad y sacrificio. Filipenses 2:4 dice: “Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás”. El mundo necesita desesperadamente compasión. Las personas necesitan misericordia y gracia cuando fallan, cuando muestran debilidad o experimentan tiempos difíciles. La intención de Dios es usarnos para que podamos mostrar misericordia y gracia como un reflejo de su amor incondicional. Nos está llamando a ser luz en la oscuridad para que el mundo vea en nosotros el corazón compasivo de nuestro Padre celestial.

Es por esta razón que Pablo escribe en Efesios 4:32: “Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo”. Puedes perdonar porque has sido perdonado. Puedes ser amable porque tu padre ha sido más que amable contigo. Y puedes ser tierno porque Dios fue muy tierno de corazón hacia ti. Fue tan compasivo que dio su vida para liberarte, fortalecerte, empoderarte y fundamentarte en su gracia y amor.

Tómate un tiempo en la oración guiada para recibir una revelación fresca de la bondad, la ternura y el perdón de Dios. Abre tu corazón y deja que te transforme para ser más como él. Permite que su corazón se convierta en el tuyo y vive hoy en respuesta al amor de Dios mostrando compasión a los demás para que puedan conocer la ternura y la misericordia de tu Padre celestial.

Guía de Oración:

1. Medita en la bondad, ternura y perdón de Dios.

“Pero, cuando se manifestaron la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador, 5 él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia, sino por su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo, 6 el cual fue derramado abundantemente sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro Salvador” – Tito 3:4-6

“Así que emprendió el viaje y se fue a su padre. Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio y se compadeció de él; salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo besó” – Lucas 15:20

“A ti, Señor, elevo mi clamor desde las profundidades del abismo. Escucha, Señor, mi voz.
Estén atentos tus oídos a mi voz suplicante. Si tú, Señor, tomaras en cuenta los pecados,
¿quién, Señor, sería declarado inocente? Pero en ti se halla perdón, y por eso debes ser temido. Espero al Señor, lo espero con toda el alma; en su palabra he puesto mi esperanza” – Salmo 130:1-5

2. Toma un momento para recibir el amor de Dios. Abre tu corazón a él y experimenta su amabilidad, ternura y perdón.

3. Pídele a Dios que hoy te dé poder para mostrar compasión. Elige vivir con tus ojos puestos no solo en tus propias necesidades, sino también en las necesidades de los demás.

“En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes” – 1 Pedro 3:8

“Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes” – Colosenses 3:12-13

La única manera de vivir compasivamente es permanecer en el amor de nuestro Padre celestial. 1 Juan 3:17 dice: “Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad, y no tiene compasión de él, ¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él?”. El amor de Dios nos transforma. Su corazón nos capacita para vivir de manera diferente. Puedes permanecer en el amor de Dios hoy. Puedes vivir lleno del conocimiento de su gracia y su presencia momento a momento y permitirle que sea tu fuente. No vivas como si sirvieras a un Dios distante. Vive hoy comprendiendo que está más cerca de ti que tu respiración, más cerca de ti que tu propia piel. El Espíritu Santo mora dentro de ti y hoy anhela darte poder con su amor. Que vivas compasivamente hoy y veas las vidas de otros impactados al reflejar el corazón de tu Padre celestial.

Lectura Complementaria: Colosenses 3

Por Craig Denison 

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