Venciendo la ansiedad

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Cristo nos enseña un nuevo patrón de conducta que nos libera de la preocupación sin descanso.

“Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de  beber, ni estéis en ansiosa inquietud”, Lucas 12:29

Cristo entendía perfectamente el carácter y los patrones de conducta de los hombres. Por eso, Él empezó a instruir a Sus discípulos a que aprendieran un nuevo patrón de conducta, no según los hombres, sino según Dios, que es aplicable a nosotros hoy en día.

Cristo identifica a la ansiedad como el resultado del hombre por confiar en sí mismo, saciar sus necesidades y deseos. Enseñaba que la ansiedad surge cuando le damos importancia a cosas que no deberían tenerla y por tratar de conseguir lograr lo que no podemos producir, porque en el hombre no hay capacidad para lograr resultados, eso le corresponde a Dios (Lucas12:25-26, 10:41). La define como una preocupación sin descanso. "No os preocupéis... ni estéis en ansiosa inquietud..." (Lucas 12:29).

Resumiendo, la ansiedad es fruto de dos factores:

1- Confianza en nosotros mismos sin depender de Dios (Lucas 12:25)

2- Poner en las metas el significado de nuestro vivir (Lucas12:26)

Sin embargo, Cristo también enseña cómo vivir una vida libre de ansiedad:

1- Entender que están errados y abandonar los valores en los que el mundo se desenvuelve (Lucas 12:30).

2- Buscar a Dios como meta principal de nuestras vidas (Lucas12:31).

Cristo señala a las aves y su sostenimiento, y a los lirios y su vestimenta, como ejemplos del cuidado de Dios en Sus criaturas; como evidencia de que mucho más cuidará de nosotras. El salmo 104:10-15 nos añade un gran testimonio del cuidado de Dios por nosotras y Su creación; todo lo resume cuando en el versículo 13b dice: "Del fruto de sus obras se sacia la tierra".

El hombre en su pecado se inclina siempre a alejarse de Dios y a buscar fuera de Él la manera de cómo saciarse, y ésta es precisamente la fuente de la ansiedad. En cambio, cuando el hombre por medio de Cristo busca a Dios y confía que de Él y por Él son todas las cosas, y encuentra que en conocerle y obedecerle está su mayor deleite, obtiene como resultado que sus necesidades son saciadas. Encuentra también alivio y tranquilidad, porque no depende de sí, sino depende de su Creador, quien le sostiene.

Oración: Señor y buen Dios, gracias te damos porque en Cristo hemos alcanzado la manera de conocerte, de buscar obedecerte y de amarte. Permite que nuestras vidas encuentren en ti todo el sentido que ellas necesitan, que te podamos reconocer en todas las capacidades y talentos que nos has dado como una manera de ayudarnos a suplir nuestras necesidades. Que nuestra esperanza se encuentre en ti y no en nosotras. Oh Dios, ayúdanos en esto también. Te lo suplicamos en el nombre de Jesús, amén.

Por Rosa Glennys Rodríguez 

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