Unidad en nuestro Dios

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¿Qué le declaramos al mundo cuando discutimos, calumniamos y renunciamos a la unidad con los demás creyentes?

Pasaje Bíblico: “Todo lo que yo tengo es tuyo, y todo lo que tú tienes es mío; y por medio de ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar por más tiempo en el mundo, pero ellos están todavía en el mundo, y yo vuelvo a ti. Padre santo, protégelos con el poder de tu nombre, el nombre que me diste, para que sean uno, lo mismo que nosotros”. Juan 17:10-11

Fuimos creados para estar en unidad con otros creyentes. Es en la búsqueda de la unidad donde los lazos del egoísmo y el orgullo a menudo se rompen. Es en la rendición de la propia opinión y la ambición egoísta donde encontramos la vida abundante que proviene de la vida sacrificial. Y lo más importante, es en la unidad donde Jesús es el más glorificado.

Jesús dice en Juan 17:10-11: “Todo lo que yo tengo es tuyo, y todo lo que tú tienes es mío; y por medio de ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar por más tiempo en el mundo, pero ellos están todavía en el mundo, y yo vuelvo a ti. Padre santo, protégelos con el poder de tu nombre, el nombre que me diste, para que sean uno, lo mismo que nosotros”. La unidad entre dos humanos solo es verdaderamente posible por la obra del Espíritu Santo. Apartados de Dios morando y transformando al hombre, nunca podremos vivir sacrificadamente con ningún nivel de consistencia. Es por esa razón que Jesús es tan glorificado a través de nuestra unidad, y es por esa razón que la búsqueda de la unidad entre los creyentes es de suma importancia.

¿Qué le estamos declarando al mundo cuando discutimos, calumniamos y renunciamos a la unidad con los demás creyentes? ¿Por qué los perdidos querrían tener algo que ver con un grupo de cristianos dramáticos, odiosos, críticos y egoístas? Cristo nos ha encargado el mandamiento de ser sus manos y sus pies. Él nos ha ordenado que hagamos discípulos, y nuestro ministerio no es nada sin amor. Cuando perseguimos nuestro propio orgullo y éste gana sobre la unidad, estamos desobedeciendo directamente los mandamientos de la Biblia. Cuando permitimos que las peleas y el orgullo coloquen barreras entre nosotros, dañamos la causa de Cristo a la que todos estamos llamados.

La Biblia es clara en su orden de buscar la unidad. La unidad no es una sugerencia a la que no tenemos que adherirnos porque las personas pueden ser difíciles. Es un mandato directo de Dios, y es de la mayor importancia. Efesios 4:1-3 dice: Por eso yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido, siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz”. Romanos 12:16 dice: “Vivan en armonía los unos con los otros. No sean arrogantes, sino háganse solidarios con los humildes. No se crean los únicos que saben”. Y 2 Corintios 13:11 dice: “En fin, hermanos, alégrense, busquen su restauración, hagan caso de mi exhortación, sean de un mismo sentir, vivan en paz. Y el Dios de amor y de paz estará con ustedes”.

Estás llamado a ser un portador de la paz. El Espíritu Santo que mora en ti anhela convertirte en una persona que busca la restauración, el acuerdo y la paz con los demás creyentes. Él anhela llenarte de amor, honor, paciencia y respeto por los creyentes que ha puesto en medio de ti. Cuando sientas que surge una disensión dentro de ti, elige servir a tu hermano o hermana por respeto a Dios. Elige perseguir la paz a toda costa y, al hacerlo, glorificarás a Jesús y declararás al mundo la maravillosa transformación que se produce solo a través de la salvación en Jesús.

Guía de Oración:

1. Medita sobre la importancia de la unidad en el cuerpo de los creyentes.

“Todo lo que yo tengo es tuyo, y todo lo que tú tienes es mío; y por medio de ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar por más tiempo en el mundo, pero ellos están todavía en el mundo, y yo vuelvo a ti. Padre santo, protégelos con el poder de tu nombre, el nombre que me diste, para que sean uno, lo mismo que nosotros”. Juan 17:10-11

"Por eso yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido, siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz”. Efesios 4:1-3

“En fin, hermanos, alégrense, busquen su restauración, hagan caso de mi exhortación, sean de un mismo sentir, vivan en paz. Y el Dios de amor y de paz estará con ustedes”. 2 Corintios 13:11

2. ¿Qué te impide buscar la unidad con los creyentes que te rodean? ¿Qué pensamientos o perspectivas te impiden amar bien a otros cristianos? ¿Qué obra quiere hacer el Espíritu en ti hoy para ayudarte a alcanzar la unidad?

3. Rinde cualquier orgullo o negatividad que te impida buscar la unidad. Pídele al Señor que te dé el valor para luchar por la paz y elige una vida de sacrificio en lugar de una de ambición egoísta.

Amar a los demás siempre tiene que empezar contigo mismo. No puedes esperar a que los demás cambien: debes elegir amarlos primero. El Señor no nos llama a esperar a que otros se ocupen de arreglar sus vidas para entonces recién buscar la unidad. Nos está pidiendo que escojamos la obediencia a él amando a los demás incluso cuando no lo merecen. Elige hoy el amor y descubre la vida y el propósito abundantes dentro de la unidad entre los creyentes.

Lectura Complementaria: Efesios 4

Por Craig Denison

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