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Una mujer revolucionaria

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Las mujeres cristianas estamos llamadas a levantar bandera a favor del Evangelio, a luchar por los fundamentos que están siendo removidos.

En una reciente visita a otra ciudad, nos detuvimos en un monumento histórico donde había una estatua en honor a la mujer guerrillera que luchó por las causas sociales de su país.

Me quedé pensando en las luchas de las mujeres en mi generación, en las batallas que nos ha tocado librar a las mujeres cristianas del mundo post moderno.

Dios siempre ha llamado a Su pueblo a luchar, nos encontramos en una constante batalla espiritual con nosotras mismas y con el sistema mundano que trata de "convertirnos" a sus formas, métodos y conceptos contrarios a la Palabra de Dios.

Muchas de nosotras nunca empuñaremos un fusil o un machete en una guerra, pero ciertamente tenemos un papel vital en un conflicto espiritual. Nos encontramos en medio de una revolución moral cuyo principal objetivo es destruir el modelo bíblico de la familia tachándolo de desfasado, excluyente, no evolucionado.

Las mujeres cristianas estamos llamadas a levantar bandera a favor del Evangelio, a luchar por los fundamentos que están siendo removidos. No es necesario inventar nada nuevo, solo hemos de hacer lo que la eterna Palabra de Dios nos dice, perseverar en el amor y las buenas obras dentro de nuestras familias y esferas de influencia. Siendo fieles en la oración, mostrando al mundo que el modelo bíblico tiene vigencia hoy, estando dispuestas a luchar por lo que es verdadero.

A través de la historia Dios ha usado a mujeres de manera estratégica en medio de grandes conflictos, sigamos el ejemplo de las parteras y la madre de Moisés en Egipto que se rehusaron a sacrificar los niños hebreos; imitemos la fe de Rahab quien escogió el lado de los ejércitos de Dios, seamos diligentes en enseñar a nuestros hijos, sean éstos biológicos o espirituales, y modelarles una vida conforme a la Palabra de Dios como la madre y la abuela de Timoteo.

"Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales”, Efesios 6:12 (LBLA).

Por Sydel Pérez de Dorrejo

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