¡Una gran bendición!

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Ser mujer es realmente fascinante si funcionamos de acuerdo al plan de Dios.

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual…” Efesios 1:3

¡Ser mujer es una de las mayores bendiciones de Dios! Como tales, nos ha dado papeles muy importantes en el hogar, la iglesia y la sociedad. Las capacidades naturales con las que Dios nos creó nos han facultado para ser la espina dorsal de cada una de ellas. La mujer es esposa, madre, maestra, alumna, investigadora, detective, relacionista, consejera, chef, enfermera, directora, costurera y, en resumidas cuentas… una pieza clave en el hogar, la sociedad y la iglesia.

En cuanto al hogar, ser esposa y madre es una bendición y un alto privilegio. Contrario a lo que muchas creen, ser la ayuda idónea del esposo es una función que sólo gracias a nuestro diseño podemos llevar a cabo y la cual conlleva mucha responsabilidad, destreza y honor por igual. El someterse y permitir que el hombre sea la cabeza del hogar requiere sabiduría, dominio propio y temor a Dios, pero también nos quita una gran responsabilidad, pues al final quien dará cuentas a Dios es él. No obstante, ser la ayuda idónea permite a la mujer complementar las debilidades y/o carencias de su esposo, de modo que juntos puedan modelar y desarrollar un hogar de bendición.

El cuidado e instrucción de los hijos requiere aprender más y más de Dios para poderlos ayudar, lo cual nos permite crecer y madurar espiritualmente, mientras ponemos todo nuestro empeño por criar bien los hombres y mujeres del mañana. La mujer tiene la bendición de criar a los varones que serán las próximas cabezas para que lo hagan bien; con amor, gracia y autoridad. Pero también tiene la bendición y el reto de criar a las niñas que realizarán su mismo papel, asegurando con esto que cada generación posea una sociedad de hombres y mujeres sanos y temerosos de Dios.

La sociedad está compuesta por personas, las mismas que componen nuestros hogares. Estos dirigirán y harán de la sociedad y de la iglesia de Cristo lo que fueron enseñados en su casa. Todo parte de allí, donde tú y yo tenemos la bendición de impartir bendición.

Amadas, ser mujer ¡es realmente fascinante! si funcionamos de acuerdo al plan de Dios. Regocijémonos y bendigámosle haciendo buen uso del conjunto de las bendiciones recibidas.

Oración: Oh Señor, gracias por las innumerables bendiciones que recibimos de ti. Permítenos bendecirte a través de ellas. En Cristo Jesús, amén.


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