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Un discípulo anima a los demás

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Déjate dirigir por el Espíritu Santo y pídele que te muestre a quién puedes animar hoy y cómo.

Me gusta hacerme a menudo esta pregunta: ¿Qué puedo hacer hoy para alentar a una persona? Espero entonces a que Dios me dirija en lo que tengo que hacer y a quién tengo que hacerlo, para ser así un instrumento en Sus manos. 

La Biblia dice: “Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios” (Isaías 50:4).

Esto es algo que puedes hacer cada mañana: ponerte a la escucha de Dios. Esperar a que te diga qué hacer, a quién y cómo hacerlo. Como discípulo sabio, necesitas estar a la escucha de Dios, de Su Palabra, de Su consejo y de Sus directrices para tu vida. ¡Él es quien pone las palabras de ánimo en tu boca!

A menudo, en mis momentos a solas con Dios, me vienen pensamientos a la mente sobre una persona en particular. Estoy convencido de que es el Espíritu Santo el que pone en mí esos pensamientos, y el que me dice “¡escríbele una palabra de aliento!” o “infórmate sobre cómo se encuentra!”.

De hecho, hace unos días me pasó esto justamente: empecé a pensar en uno de mis amigos, y me sentí impulsado a llamarle. Cuando lo hice, me enteré de que acababa de sufrir un derrame cerebral mientras se encontraba de viaje en un país extranjero, y que estaba solo en un hospital.

Sí, querido(a) amigo(a), si sientes como un impulso de Dios en tu corazón hacia una persona, llámala y envíale un pequeño mensaje. ¡Esta simple acción puede tener un gran impacto en su vida, créeme! 

Déjate dirigir por Su Espíritu y pídele a Dios que te muestre a quién puedes animar hoy, y cómo. Ya verás, a menudo son cosas muy simples, pero que van a marcar la diferencia en la vida de una persona.

Te invito a orar conmigo: “Señor, me gustaría oír tu voz más de lo que la oigo ya. Abre mis oídos para que pueda escuchar Tu bella voz, y para que mi corazón sea dirigido por Ti. ¡Permíteme oírla y responder positivamente a lo que me pidas hacer! Pon en mí el querer como el hacer, así como la humildad y el coraje necesarios para ello. En el Nombre de Jesús. ¡Amén!”

Que Dios te dé las palabras necesarias para animar a los demás.

Gracias por existir,
Éric Célérier

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