Transformación Continua

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Cuando buscamos ser un sacrificio vivo para Dios en todo momento, nuestros corazones se abren a todo lo que el Espíritu hace, dice y siente en cada momento

Pasaje Bíblico: “Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios” – Romanos 12:1

A menudo vemos la transformación como un acto que ocurre una sola vez. Encontramos un problema y trabajamos para resolverlo hasta que mejora, luego entonces volvemos a la vida normal. Pero la intención de Dios apunta a la transformación continua. Dios anhela que seamos tan abiertos y conscientes de este deseo del Espíritu que le permitamos que nos transforme cada momento de cada día.

Con demasiada frecuencia simplemente aceptamos que somos lo que somos como si el Dios a quien servimos no tuviera el poder de liberarnos continuamente. Vivimos como si el Espíritu Santo fuera un Dios que solo aparece de vez en cuando para sacudir las cosas y luego retirarse de nuevo a los cielos. Pero Dios es amoroso y presente. Él siempre está cerca nuestro para ayudarnos. Él siempre está lleno de buenos deseos para nosotros. Y el Espíritu Santo está siempre listo para guiarnos, en el amor, fuera de las tinieblas y hacia la luz maravillosa de la vida abundante.

Entonces, ¿cómo se ve la transformación continua? ¿Cómo vivimos sincronizados con el Espíritu que puede cambiarnos constantemente de adentro hacia afuera? Romanos 12:1 dice: “Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios”. La transformación continuará cuando decidamos dejar de vivir para nosotros mismos y, en cambio, nos convirtamos en un sacrificio vivo para Dios como nuestro "santo y aceptable" acto de "adoración espiritual".

Como ves, cuando vivimos para nosotros mismos, naturalmente tomamos el control de nuestras propias vidas y, por lo tanto, relegamos a Dios y a su deseo de transformarnos. Cuando nos guía nuestra perspectiva limitada de lo que es bueno en la vida en lugar de la perspectiva perfecta y trascendente de Dios, solo recibiremos la transformación de Dios cuando la necesitemos desesperadamente. Pero cuando buscamos ser un sacrificio vivo para Dios en todo momento, nuestros corazones se abren a todo lo que el Espíritu hace, dice y siente en cada momento. Si quieres ser continuamente transformado por el poderoso amor de Dios que cambia la vida, tienes que elegir centrar tu vida en torno a la voluntad y los deseos de Dios cada día.

El Salmo 139:23-24 dice: Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno”. Que la oración de David sea nuestra oración de hoy al entrar en un tiempo de oración guiada.

Guía de Oración:

1. Medita en las intenciones que tiene Dios de transformarte continuamente. Reflexiona sobre su cercanía y su deseo de sanarte, liberarte y empoderarte.

“El Señor tu Dios está en medio de ti como guerrero victorioso” – Sofonías 3:17

“Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa” – Isaías 41:10

2. Tómate un momento para evaluar tu corazón. ¿Estás buscando ser un sacrificio vivo para Dios en todo lo que haces? ¿O estás viviendo con tus propios deseos y voluntad como la base de tu vida?

3. Decide ser un sacrificio vivo hoy. Decide vivir con los deseos y la voluntad de Dios como tu fundamento. Centra tu vida en torno a la bondad, la cercanía y el poder de tu Padre amoroso.

“Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios” – Romanos 12:1

Elegir ser un sacrificio vivo es una decisión diaria. Sin pasar un tiempo constante en la presencia de Dios, no hay esperanza de una transformación continua. Solo cuando nos encontramos con la bondad de Dios es que podemos responder con nuestra rendición. Solo al reunirnos con Dios es que vivimos con su poder y amor como nuestro fundamento. Vivir sacrificialmente no es algo que haces en tu propia fuerza, más bien es la respuesta natural de aquellos que ven a Dios como realmente él es. Comprométete a experimentar la realidad de la presencia de Dios hoy. Y que tu vida sea un acto de adoración en respuesta al gran amor que él te ha mostrado.

Lectura Complementaria: Salmo 139

Por Craig Denison

 

 

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