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Tiempo para todo

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Nuestros propósitos para este nuevo año deben estar acorde con los que Dios tiene para nosotros... en su tiempo.

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se hace debajo del cielo tiene su hora”, Eclesiastés 3:1

Al comenzar este nuevo año, es importante reflexionar sobre lo que plantea el texto. Aunque hay varias ideas encerradas en esta declaración, veamos tan sólo dos:

El tiempo es un arreglo dispuesto por Dios para que en ese lapso establecido por él para nosotras sucedan eventos divinamente determinados, los cuales afectan de distintas maneras nuestra existencia terrenal. “Todo tiene su tiempo” significa, en primer lugar y desde la perspectiva humana, que hay un tiempo que es correcto, adecuado, propio para cada cosa.

Desde pequeños vemos, por ejemplo, que hay un tiempo para aprender a hablar; pasado ese tiempo, dos años, ya es preocupante o anormal. Hay un tiempo para aprender a caminar, para asistir a la escuela, para estudiar, graduarnos, insertarnos al mercado laboral, buscar pareja, hacer familia, tener nuestros hijos, educarlos y esperar la venida de los nietos, etc., Si las cosas no son dentro del tiempo adecuado, entonces y quizás, arrastremos las consecuencias en el devenir de la vida.

Otra cosa que el texto significa, es que hay un tiempo dentro de ese diseño en el que los planes de Dios armonizan perfectamente con nuestros planes, y eso es lo que llamamos “la bendición de Dios”. Dios todo lo hace a su tiempo y lo hace hermoso, por eso dice Proverbios 10:22 “La bendición de Dios es la que enriquece, y no añade tristeza con ella”. José fue exaltado en el tiempo de Dios. Moisés fue llamado en el tiempo de Dios. Jesús nació en el tiempo, la hora, el minuto y el segundo determinado por Dios. Todo tiene su tiempo.

Al comenzar un nuevo año vienen nuevos propósitos y estos deben estar acorde con los que Dios tiene para nosotras. Este es el tiempo en que debemos avanzar, no quedarnos estáticas espiritualmente, sino asumir las siguientes actitudes hacia el tiempo:

Conocerlo: (Romanos 13:11) “Y esto, conociendo el tiempo, que es hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”. Este texto nos indica a  mantenernos vigilantes espiritual y moralmente, porque la dispensación de la gracia está llegando a su fin; debemos levantarnos ¡Cristo viene pronto a llevarnos a la patria celestial!

Redimirlo: (Efesios 5:16) “Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”. Redimir el tiempo nos lleva a nosotras a tratar de tener vidas cada día más santificadas al Señor, porque pronto terminarán las oportunidades para la adoración, el testimonio y el servicio en la tierra.

Aprovecharlo: (Salmo 90:12) “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”. El tiempo es breve, por tanto, debemos ser sabias con su uso, ser cada día más obedientes a Dios, buscar cada mañana su rostro a través de la meditación de su Palabra y la oración. Además, darles testimonio a otras de lo que Dios ha hecho en nosotras, de lo que está haciendo y de lo que hará cuando nos lleve a su presencia. ¡Aleluya!

Oración: Amado Dios, gracias por el año que comienza y gracias porque nos has dejado hasta este tiempo. Permítenos que lo aprovechemos, edificándonos y edificando a otras para gloria y honra tuya. En el nombre santo de Jesús, amén.

 

Por Carmen García de Corniel

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