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Tesoros de oscuridad

Description

Cuando nos enfrentamos al dolor, a las pérdidas y a la desilusión, Dios desea que desenterremos las lecciones valiosas que tiene guardadas para nosotras.

“Te daré los tesoros ocultos...”, Isaías  45:3

Dios le dio esta promesa en Isaías 45 al rey Ciro de Persia — ¡150 años antes de que naciera! Hace referencia a la conquista de Babilonia por parte de Ciro cuando Israel aun estaba  en cautiverio. Una porción de la profecía de Ciro era que Dios le daría tesoros ocultos, riquezas que habían permanecido ocultas a la vista.

A través de las noches más oscuras de sufrimiento, en el medio de nuestro más profundo dolor, existen tesoros escondidos en la oscuridad que pudiéramos perder de vista si no estamos buscando.  Dios le prometió a Ciro que le daría tesoros escondidos para que Su realidad pudiera ser revelada; para que Él pudiera ser glorificado en última instancia.

Ciro no recibió estos tesoros como resultado de su propio sufrimiento, sino como resultado de una conquista divina. De la misma forma, cuando nos enfrentamos al dolor, a las pérdidas y a la desilusión, Dios desea que desenterremos las lecciones valiosas que tiene guardadas para nosotras.  Debemos empezar una “conquista divina” para buscar lo que Él ha escondido en la situación dolorosa que ha permitido.

Encontrar tesoros en la oscuridad del sufrimiento es más difícil que encontrar las bendiciones en la abundancia de los días soleados, de las brisas frescas y de los caminos llanos. Pero los tesoros que encontramos en los tiempos de aflicción son siempre de mayor valor; tienen significado de peso; no se olvidan fácilmente.

Mientras disponemos nuestros corazones para buscar a Dios en medio de la oscuridad, nuestra confianza depositada en Él será una demostración visible de Su realidad para otros. Cuando descansamos en Su gracia dejamos que otros conozcan que Él es digno de nuestra confianza. El responder al reto del sufrimiento con un corazón rendido a Él atraerá a aquellos que están observando, a la hermosura que es Cristo.

En cada tormenta, en cada prueba de aflicción, hay tesoros escondidos esperando ser descubiertos.

Tómate tiempo para reflexionar

  • Medita a través de Isaías 45, anotando cada vez que Dios hace referencia al hecho de que solamente Él es Dios. Dios no está empeñado en alimentar su ego al repetir esto tan frecuentemente. ¿Por qué crees que consideró necesario mencionarlo tantas veces?
  • ¿Puedes recordar tiempos de sufrimiento cuando Dios te reveló que Él es digno de confianza?
  • ¿Has encontrado tesoros escondidos en la oscuridad de la aflicción?
  • Haz memoria de esas ocasiones. Si no lo has registrado, escríbelo en un cuaderno para que lo puedas leer cuando vuelva la próxima tormenta. Usa este registro para edificar tu fe en los tiempos atemorizantes.

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