¡Teología a colores!

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¿Qué haces cuando te encuentras con un semáforo con las tres luces encendidas al mismo tiempo? Isabel Andrickson nos ilustra cómo sucede esto en nuestra vida espiritual.

¿Qué haces cuando te encuentras con un semáforo con las tres luces encendidas al mismo tiempo? No es necesario que vuelvas a leer la pregunta: sí, se trata de un semáforo con las luces verde, amarilla y roja encendidas al mismo tiempo. ¿Se supone que puedes pasar? ¿O hacerlo con precaución? ¿O lo correcto sería detenerte?

Una tarde lluviosa me encontraba frente a un semáforo "todo iluminado" y observaba el caos en el tránsito: nadie sabía si le estaba dando paso o le mandaba a detenerse, impidiendo que los vehículos avanzaran y formándose un gran congestionamiento.

Y mientras estaba ahí estancada, pensé que igual ocurre en nuestra vida espiritual. De repente enfrentamos alguna prueba o debemos tomar una decisión y debido a que no tenemos Su Palabra fresca en nuestros corazones, nuestras "luces espirituales" se encienden todas al mismo tiempo. No sabemos qué hacer, nos estancamos, nos sentimos confundidas, enfrentamos incertidumbre.

Ingenuamente pensaba que ese problema solo lo teníamos en nuestro país, pero al realizar una búsqueda en internet, pude darme cuenta de que no es así, pues encontré algunas noticias de otros países al respecto. De manera similar, muchas veces creemos que somos las únicas que enfrentamos pruebas, pero 1 Pedro 5:9 nos asegura lo contrario: "resistidle firmes en la fe, sabiendo que las mismas experiencias de sufrimiento se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo".

En mis indagaciones en internet descubrí algunas de las razones por las cuales suceden estas averías y nuevamente encuentro similitud con nuestras "averías espirituales":

a) Cuando ocurren las precipitaciones, se crean pequeños depósitos de agua sobre las bases del semáforo que se filtran y ocasionan daños en las tarjetas electrónicas:

De igual manera, en Mateo 7:26-27 Jesús nos advirtió del daño que pueden ocasionar los "depósitos" de agua en las bases de nuestra vida cuando nos volvemos oidoras olvidadizas en lugar de hacedoras de Su Palabra:

"Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción".

El sellante que cierra la grieta de nuestro carácter para que no penetre el agua que ocasiona el daño es la obediencia a Su Palabra. Pero no puedo obedecer lo que no conozco; necesito escudriñarla para interpretar correctamente el color de la luz de mi semáforo espiritual.

b) El precio de reposición de las tarjetas de los semáforos es alto, pues se trata de piezas muy costosas:

El precio que fue necesario pagar para "reponer" nuestras "tarjetas espirituales", es decir, nuestras almas, es tan elevado que requirió la sangre de Jesús (1 Corintios 6:20).

c) Las averías ocurren con mayor frecuencia cuando la tecnología no es avanzada, o el mantenimiento es pobre o nulo:

El autor del libro de Hebreos nos advierte que si no avanzamos en el conocimiento de Su Palabra, seremos como niños alimentados solo con leche que no pueden discernir el color de la luz de nuestro "semáforo espiritual:

Hebreos 5:13-14: "Porque todo el que toma sólo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal".

Quedarnos en un estado espiritual infantil por descuido o mantenimiento pobre de nuestra alma, nos hará vulnerables frente a las lluvias de las pruebas:

Efesios 4:14, "para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error".

d) Los semáforos dañados por las lluvias provocan accidentes de tránsito y retraso por embotellamiento:

¿Cuántas no hemos ocasionado daño a otros y a nosotras mismas por desconocer Su voluntad conforme la revela en Su Palabra?

Cuando somos niños espirituales vivimos en confusión por no conocer la Palabra y, cegadas por el egoísmo, solo nos enfocamos en "nuestra" necesidad ("necesito salir de este caos") y al final…no llegamos a ningún lado. O si acaso, llegamos retrasadas.

e) Cables y ductos que llevan las señales se tuestan, pierden su capa aislante y por eso el agua ingresa:

Cuando no nos alimentamos constantemente de Su Palabra, nos secamos espiritualmente, nos tostamos por el sol del desierto y, entonces, se provocan cortos circuitos por "gotas de agua" que penetran las grietas de nuestro carácter y provocan un corto circuito espiritual.

Finalmente, entre las soluciones planteadas se encuentra cambiar a lámparas LED que reducen el consumo y el semáforo no queda expuesto. Nuestra lámpara LED (Lee las Escrituras Diariamente) es Su Palabra "Lámpara es a mis pies tu palabra,
y luz para mi camino", Salmo 119:105.

¿Cómo estuvo el chequeo de tu semáforo al leer esta reflexión? Recuerda que Él siempre nos invita y espera para darnos el correcto mantenimiento.

Por Isabel Andrickson

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