Sin pago y sin interés

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Quien se deja persuadir de Satanás paga intereses muy altos por “beneficios” dañinos que se limitan a “este mundo”.

“Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”, Marcos 8:34

“Sin pago y sin interés, hasta…” Esta es la estrategia más común utilizada actualmente por el mercado de las ventas, en especial las mueblerías. Con ella atrae a miles de consumidores quienes inicialmente “sin pago y sin interés” amueblan su casa.

Junto con estas estrategias de ventas han surgido también los almacenes o “oulets” de las mismas mueblerías que luego venden a precios descontados los muebles embargados de quienes “sin pago y sin interés” se llenaron de ellos. En el mejor de los casos, quienes no pierden sus muebles, terminan pagando una cuota muy alta.

Lo que a muchos se les pasó de la “maravillosa oferta” fue: sin pago y sin interés, HASTA… El asunto es que, al adquirir los muebles, se ha contraído una deuda retroactiva al día en que se hizo la compra. Aunque la tienda ofrece la facilidad para que el cliente disfrute y no pague durante 6 meses, 1 o 2 años, si no lo hace, una vez acabado el plazo los intereses aplican retroactivamente y compuesto, sumado a la cuota mensual del mueble.

En Mateo 4:1-11 encontramos una estrategia similar a esta. Aquí es Satanás quien le ofrece y dice a Jesús: “Sin pago y sin interés, hasta…” Satanás tentó y retó su necesidad, humanidad, autoridad y obediencia, y en cambio le ofreció “todos los reinos del mundo y la gloria de ellos” (Mateo 4:8-9). A ti y a mí Satanás también nos persuade ofreciéndonos todos las cosas “de este mundo”.

Realmente es tentador y atractivo recibir beneficios sin sacrificios, pero no es real. No hay beneficios sin cuotas. Si aceptas la oferta de Satanás de un marido sin casarte, de relaciones sexuales fuera del matrimonio, de hijos sin haberte casado, de meterte con el marido de otra, de tomar dinero fácil sin trabajar honradamente, o de simplemente desobedecer a Dios, te alcanzará una tremenda cuota.

El camino de la gloria es la Cruz; tenemos que tomar nuestra cruz, negarnos y seguir a Cristo. Quien se deja persuadir de Satanás paga intereses muy altos por “beneficios” dañinos que se limitan a “este mundo”. ¡Que pobre! Pero quien paga el precio de la Cruz es rico; heredera de la vida eterna y coheredera con Cristo de las glorias venideras (Tito 3:7, Romanos 8:17).

Oración: Padre amado, gracias porque en ti no hay engaño. Ayúdanos a recordar que las ofertas de Satanás no trascienden y se pagan demasiado caras. Preferimos abstenernos, sufrir primero y reinar después. En el nombre de Jesús, amén.

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