Si Dios es bueno... ¿por qué permitió que eso me pasara?

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Aunque en medio del dolor es normal hacerse esta pregunta, la respuesta no está en Dios, sino en lo que pensamos de Él.

Si Dios es bueno ¿por qué permitió que…? Llena el espacio en blanco con eso que perturba tu corazón y te hace dudar de la bondad de Dios. Quizás es una situación en tu familia, la muerte inesperada de alguien cercano, o un padre abusivo, un corazón roto, la “inocencia” perdida mucho antes de lo que quisieras.

He estado más veces de las que quisiera en ese tenebroso lugar, dudando de que Dios es bueno. ¿Si Él puede evitar ciertas cosas por qué las permite? ¿Y si puede permitir otras por qué las evita? El dolor parece ser tan grande que se vuelve más real que la VERDAD. Existen varias posiciones que hacen que nos sea más difícil comprender la bondad de Dios. Quisiera que exploremos juntas dos de las más comunes.

La primera es que creemos que somos buenas, en especial cuando el mal ha sido cometido contra nosotras. “Yo era solo una niña inocente”, es una de las tantas frases en las que nos apoyamos para volvernos víctimas de un mundo cruel y de un Dios al que “no le importa”. La verdad es que esta creencia está fundamentada en una mentira…

Como está escrito:

“No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”, Romanos 3:10-12

No quiero sonar descorazonada al decirte esto, pero hasta que no entendamos que no somos buenas, no soltaremos esa idea de que Dios no lo es. No podemos creer una verdad y una mentira sobre la misma cosa. Cualquier ápice de bondad dentro de nosotras viene de Dios, todo lo bueno en nosotras fluye de Él. Y eso es algo a tener en cuenta antes de levantar el dedo acusador.

Por otro lado, nuestra duda parte del hecho de que entendemos que sabemos más que Dios, y no hay ejemplo que muestre lo absurdo de este planteamiento. ¡Gracias a Dios no tengo que hacerlo! Porque Su Palabra nos da la respuesta de Dios a Job, quien cuestionó al Señor por el mal que le había sobrevenido. Te animo a que leas las respuestas que Dios le da en el libro que lleva su nombre, capítulos 38 al 40 (¡mejor lee el libro completo!).

Ahora, esta es una de las partes finales de esa respuesta:

“Entonces el Señor respondió a Job desde la tormenta y dijo: ‘Ciñe ahora tus lomos como un hombre; yo te preguntaré, y tú me instruirás. ¿Anularás realmente mi juicio? ¿Me condenarás para justificarte tú? ¿Acaso tienes tú un brazo como el de Dios, y truenas con una voz como la suya?’”, Job 40: 7-8

Finalmente, tendemos a creer en lo que sentimos en lugar de lo que sabemos que es verdad. La bondad de Dios es una realidad tan grande y evidente como el universo. ¡Dios es bueno y eso no depende de tus emociones! Y, como dice Nancy Leigh DeMoss: “En su mejor momento, todo hombre es una representación imperfecta de Dios. Es por eso que no debemos obtener nuestra visión de Dios de otras personas, ya sean hombres o mujeres”. Puedes creer en la bondad de Dios y descansar en Él, o dudar de ella y vivir tristemente engañada. 

En mi caso personal, y después de haber experimentado tanto dolor por el pecado de otros sobre mí y por mi propio pecado, al ver los frutos de todas esas experiencias después de rendir mi vida por completo al Señor, puedo decir que valió la pena. Por cada joven, mujer, niña que puede entender que hay libertad y que el gozo existe en Cristo, ¡VALIÓ LA PENA! Así que sí, Dios permitió que tantas cosas me sucedieran y sí, CIERTAMENTE Dios es bueno. Puedes correr a Él porque así es confiar en Él y gozarte en Él.

¿Has dudado alguna vez que Dios es bueno? ¡Saca esa mentira de tu mente!

Por Clara Nathalie Sánchez Díaz

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