Sabiduría en la riqueza y cómo invertir en la eternidad

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¿Realmente creemos que todo lo que poseemos es de Dios?

“Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos” – Proverbios 3:9

Dios quiere tu corazón. Él está buscando discípulos que estén tan llenos de la visión de la eternidad que su deseo más profundo sea invertir su dinero, tiempo y oraciones donde importan más. “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Colosenses 3: 1). – Randy Alcorn

Era un ajetreado martes por la tarde y tenía en la mente cosas como mensajes de correo electrónico no devueltos, preparar la cena y la larga lista de actividades para mis niños por la noche. Justo en el medio de mi prisa, mi hija de ocho años me tiró del brazo y me llevó lejos del caos al armario de mi habitación, cerrando rápidamente la puerta tras ella.

En su mano regordeta había un fajo de billetes: cuatro relucientes y nuevos billetes de diez dólares para ser exactos – el regalo de Navidad de sus abuelos – más un billete de un dólar que habíamos escondido debajo de su almohada a cambio de su más reciente diente perdido. En la parte superior del dinero había una pequeña nota escrita de puño y letra de mi apasionada pequeña de segundo grado en la que se leía:

“Para que la gente sepa”

Ella exigió que tomara su dinero (que era la cantidad completa, hasta el último centavo que tenía de su propiedad), luego se echó a llorar de inmediato dejando que el dinero saliera de sus manos y entrara en las mías. Ella no tenía que decir una palabra – yo sabía exactamente de dónde venían sus preciosas lágrimas y el significado de sus palabras intencionales. Ahora, con lágrimas en mis ojos, la rodee con mis brazos e hice espacio para las dos y nos instalamos en el piso de mi armario.

“¿Para la gente en Siria?” Susurré mientras se acurrucaba en mi regazo.

“Sí, mamá”, dijo entre suspiros armándose de valor en medio del llanto. “Entonces ellos sabrán.”

A principios de semana, su corazón había sido notablemente movido en nuestra reunión familiar por las grandes necesidades físicas y espirituales de las personas en ese país devastado, destrozado por la guerra. Ahora bien, en ese armario lo que a un extraño le podría haber parecido lágrimas por la dolorosa pérdida de su riqueza, en realidad eran lágrimas que contaban la historia de su corazón de lo mucho que quería que el pueblo de Siria supiera hasta qué punto Jesús los ama.

Ella honró a Dios con su riqueza;

Ella dio lo mejor, sin ocultar nada.

Ella invirtió en la eternidad en lugar de en la ganancia terrenal, porque Jesús es su mayor tesoro.

Toda mi vida he sido una ahorradora. Mi madre me cuenta que cuando era niña atesoraba y guardaba incluso la más simple de las baratijas. Recuerdo poder llevar cuenta de mis primeros ahorros con mucho interés y detalle cuando estaba en la escuela primaria. En la escuela de media enseñanza dije que sí a casi todas las ofertas de niñera para poder ganar dinero. En la secundaria trabajé de mesera en un restaurante local después de clases y apenas gasté un poco de mis ganancias. Viví mis años de universidad trabajando para evitar los préstamos estudiantiles, y más tarde encontré mi vestido de novia en la trastienda de una pequeña y humilde tienda en el estante de liquidación con 75% de descuento.

Me gustaría poder decir que mi tendencia a la frugalidad siempre ha sido el resultado de disciplinas espirituales saludables y un enfoque a lo eterno, pero muy a menudo mi motivación para el trabajo y la independencia financiera ha provenido de una búsqueda de la autosuficiencia, la seguridad mundana y el orgullo, en más ocasiones de las que me gustaría admitir. Con muy poca fe y aferrándome demasiado a lo que yo consideraba mío, lo que esperaba que se viera como responsabilidad fiscal en el mundo se había convertido en un ídolo y en un obstáculo para mi respuesta adecuada al Evangelio.

Dios quiere nuestros corazones.

Ya sea que tu tendencia sea la de ahorrar o la de gastar, en realidad no es la cuestión aquí (obviamente, hay ejemplos de aplicaciones positivas y negativas en ambos extremos del espectro). La sabiduría en nuestro trabajo y la riqueza es un asunto del corazón.  ¿Realmente creemos que todo lo que poseemos es de Dios (Salmo 24: 1)? ¿Podría una evaluación de lo que almacenamos, como nuestros tesoros, indicar un enfoque mundano o eterno (Mateo 6: 19-21)? ¿Cuando nos alejamos del caos y realmente damos una mirada honesta a nuestro corazón, estamos sirviendo a Dios o al dinero como nuestro amo (Mateo 6:24)? Porque donde esté tu tesoro, allí estará tu corazón también.

Dios es digno de lo Primero y lo Mejor

Tenemos la tendencia a alejarnos de este tema a toda costa, pero ¡oh el privilegio de dar a Dios lo primero y lo mejor de lo nuestro! Cuando humildemente recordamos la cruz y todo lo que tenemos en Cristo (Filipenses 3:8), y cuando tenemos confianza plena que Dios suplirá todas nuestras necesidades (Filipenses 4:19), dejamos rápidamente de lado nuestros deseos mundanos en la luz de Su gloria y Su gracia.

Nuestra cultura nos da un mensaje confuso. Dice: hagan un montón de dinero y gástenlo en sí mismas; obtengan identidad por el tipo de ropa que usan y los lugares a los que viajan y en los que viven. Pero también hagan algún trabajo voluntario, preocúpense por la justicia social, porque no quiere ser sólo un cerdo egoísta. Sin embargo, la actitud de los cristianos acerca de nuestro tiempo y nuestro dinero no debe ser determinada por nuestra sociedad; sino debe enmarcarse en el Evangelio de Cristo, el cual se hizo pobre para que pudiéramos llegar a ser ricas (2 Corintios 8: 9). – Tim Keller

¿Aún no sabes cómo buscar sabiduría en tu trabajo y en la riqueza? Para empezar, busca a Jesús. La sabiduría personificada – la vida y el ejemplo de Jesús – y un corazón puesto en tu Primer Amor te conducirán por el camino. Padre, que se diga de nosotras…

Ella honró a Dios con su riqueza;

Ella dio lo mejor, sin ocultar nada.

Ella invirtió en la eternidad en lugar de en la ganancia terrenal, porque Jesús es su mayor tesoro.

Desafío: ¿Qué está hablando Dios a tu corazón en esta semana a través de Su Palabra con respecto a tu trabajo y tu riqueza? 

Por Whitney Daugherty

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