Regalo luminoso

Description

De la misma manera que seremos hechos partícipes de la autoridad de Jesús rigiendo con Él las naciones, también lo seremos de Su gloria.

“Y le daré la estrella de la mañana”, Apocalipsis 2:28

En esta palabra se nos promete una participación en la gloria del Señor. De la misma manera que seremos hechos partícipes de su autoridad, rigiendo con Él las naciones, también lo seremos de Su gloria. Así lo enseña la Biblia: “los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Daniel 12:3). El Señor dijo que “los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre” (Mateo 13:43). Exaltados por la gracia de Dios, viviremos eternamente brillando para Su gloria. Los que fuimos despreciados por el mundo gobernaremos en la nueva tierra y brillaremos allí.

Aparentemente la promesa tiene que ver con el futuro, reinaremos, brillaremos, seremos bendecidos y seremos de bendición. Sin embargo, esto tiene una aplicación presente. Debemos sentirnos seguros en las manos omnipotentes del Señor.

Hay acontecimientos y circunstancias adversas en la vida, pero todas ellas son reconducidas por Él, para Su gloria y para la bendición de quienes las experimentan (Romanos 8:28). El que es Soberano pone todas las cosas a su servicio (Salmo 119:91), y todas las orienta para bendición de los suyos. Debo entender que también las pruebas y el sufrimiento son para mi bien (Santiago 1:3-5). Lo que parece ser más adverso es conducido para bien al producir una intensa esperanza de gloria. La providencia divina dirige todo para mi bien. Las intenciones de los malos son resueltas por Él para mi beneficio personal.

Los ángeles creados para servir a Dios, son puestos también al servicio de los herederos de salvación (Hebreos 1:14). Las intenciones satánicas están bajo el control suyo, y el maligno no podrá hacer nada sin su consentimiento (Job 1:12; 2:6). Las fuerzas naturales son como siervos nuestros conforme a la voluntad del Señor. Los mismos astros están puestos al servicio de Dios cuando es necesario (Jueces 5:20). No hay nada en cielos o en tierra que no sea conducido por Dios para mi bendición personal, ya que el Padre sólo da buenas dádivas a los que somos hijos suyos (Santiago 1:17).

El destino final que me espera es el de llevar perpetuamente la imagen de Jesús (Romanos 8:29). Pero, esto es ya una experiencia presente en la medida en que el Espíritu reproduzca al Señor en mi vida, sin que ponga obstáculos a esa obra de gracia.

¡Que bendición tan grande! Me aferro a la promesa y la disfruto por la fe. Sé que será cumplida en mí, porque Él es fiel. Dios me dará la estrella de la mañana. Será glorioso, pero puedo disfrutar hoy de la relación de vida con Aquel que tiene ese mismo nombre (Apocalipsis 22:16). Él en mí y yo en Él es todo cuanto necesito. Con certeza puedo decir: “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Oración: Gracias mi Dios porque tu poder acudirá a mis fuerzas cuando falten; tu consuelo a mis tristezas; y tú mismo eres para mí la esperanza de gloria. Tú eres es la fuerza poderosa que me hace capaz en cada instante. ¿Quién podrá atemorizarme cuando tú estás cerca?

Por Samuel Pérez Millos

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