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¡Que tu día sea transformado!

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Qué mejor forma de empezar el día que llenándote de la bondad de Dios , mientras expulsas de ti todo lo negativo. Hazlo con el siguiente ejercicio.

Durante años, tenía la mala costumbre de mirar los emails y consultar las redes sociales justo recién me despertaba, antes incluso de salir de la cama. Con el tiempo, me fui dando cuenta de que eso era malo, era tóxico para mis pensamientos.

Hace poco, una lectora de “Un Milagro Cada Día” me dijo que a veces se sentía desanimada: “Lo que más me cuesta hacer es memorizar versículos de la Biblia. Me falta también constancia en mi tiempo de oración, me cuesta levantarme temprano para orar”.

Si te encuentras en el mismo caso, no te culpes, ya que Dios es tu roca fuerte, y Él promete:

- Fortalecerte cuando te sientas débil,

- Renovar tus fuerzas cuando estés agotado(a),

- Rejuvenecerte como el águila,

- Volver a darte vigor.

Hoy quiero compartir contigo el tercer hábito clave para crecer en tu vida cristiana: la meditación. La Biblia habla de sus beneficios para nuestra vida: “Bienaventurado el que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche” (Salmo 1:2).

“Meditar” es una palabra bíblica: se deriva del latín meditatium qué significa “contemplación”. La meditación no es algo reservado para los Orientales. Meditar es algo muy bueno, porque nos ayuda a dirigir nuestros pensamientos hacia lo más importante. Algunos se concentran en su respiración para intentar relajarse, liberarse del estrés o de la confusión interior; yo, sin embargo, prefiero pensar en el Señor y contemplarlo. 

Si aún así te gusta la idea de combinar la meditación con la relajación, se me ocurre un ejercicio que puedes hacer, querido(a) amigo(a): 

Cuando inspires (inhalar el aire), piensa en uno de los rasgos del carácter del Señor. Por ejemplo, puedes pensar en Su bondad. Imagina que cuando inspiras, te estás llenando con Su bondad, con el “oxígeno del Cielo”.

Cuando espires (exhalar el aire), imagina que te vacías de tus preocupaciones y de las malas ideas en tu mente.

Hazlo varias veces con Sus diferentes atributos que aparecen en las Escrituras, tales como Su amor, Su sabiduría, Su gozo…

¡Querido(a) amigo(a), te exhorto a meditar en la Palabra de Dios, y a contemplar al Señor! De esta manera, como dice Salmo 1:2,  ¡serás muy feliz!

¡Sé bendecido(a)!

Gracias por existir,
Éric Célérier

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