;

Que el corazón crezca al dejar ir

Description

Cuando los hijos se van de casa, ¿cómo se puede llenar el vacío en el corazón?

Tener un corazón de madre es una paradoja sorprendente. Cuando tenemos hijos, Dios expande nuestra capacidad de amar a cada uno. Libremente amamos a estos “paqueticos” que no han hecho nada para ganarse ese amor. Renunciamos a nuestro tiempo de quietud, de dormir, a nuestra libertad sin límites, a las comidas calientes, a una vida sencilla, al egoísmo.

Luchamos con pañales, derrames, artículos pegajosos no identificables, catástrofes de las cuales “nadie” es responsable, manchas imposibles, horarios “locos”, tareas extenuantes (como levantar un bebé de 20 libras en su asiento del vehículo que pesa 15 libras y al mismo tiempo agarramos a los demás para que no salgan corriendo por el parqueo de la tienda donde trataremos de comprar comida sin llevarnos a casa una multitud de artículos que no teníamos la intención de comprar —o aún peor, llevarnos a los hijos de otra persona).

Pasamos años confiando en que Dios nos de la habilidad de lograr alimentarlos, asearlos, vestirlos, hablarles, ponerles banditas si se han hecho daño, corregirlos, orar, instruirlos, reírnos, llorar, jugar, aplaudir, abrazar, amar y… luego confiamos en Dios para que nos capacite para dejarlos ir. Les permitimos crecer, soltarlos, ser los hombres y mujeres que Dios quiere que ellos sean. ¿Dejamos de ser sus madres alguna vez? Desde luego que no, Dios solamente continúa haciendo crecer nuestra capacidad de amar.

¿Es intensa la maternidad? Claro que lo es. ¿Vale la pena? Tenlo por seguro. ¿Puedes imaginar una mejor manera de entender el corazón de nuestro Padre Celestial que acceder a Su tipo de amor y luego dejarlo ir?

Cada día me despierto siendo consciente  de que no poseo la capacidad de amar a mis hijos por mí misma. Pero Dios tiene todo lo que necesito— solo debo correr a Su presencia y pedirle, simplemente porque soy Su hija y Él me ama.

El anhela que yo crezca para parecerme más a Él y luego me libera para ser un canal de Su amor y gracia. Su amor es la paradoja original —inmerecido, incondicional, dado libremente. Alabado sea Dios.

“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él", 2 Corintios 5:21

“y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado" Romanos 5:5

 

Please register for a free account to view this content

We hope you have enjoyed the 10 discipleship resources you have read in the last 30 days.
You have exceeded your 10 piece content limit.
Create a free account today to keep fueling your spiritual journey!

Already a member? Login to iDisciple

Related
Dos regalos
Nancy DeMoss Wolgemuth
Un eco para el futuro
Alejandro Mendoza
Disciplinando a nuestros hijos mayores
Dr. Andrés Panasiuk
¡Cuánto nos cuesta!
Guillermo y Milagros Aguayo
Dios tiene un plan para tu familia… no lo arruines (Parte 1)
Guillermo y Milagros Aguayo
Follow Us

Want to access more exclusive iDisciple content?

Upgrade to a Giving Membership today!

Already a member? Login to iDisciple