¿Qué hay para comer?

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Más allá de lo que nos depare el futuro y de los cambios en la economía, debemos recordar que el Señor Jesús está con nosotros.

Por lo tanto les digo: No se preocupen por su vida, ni por qué comerán o qué beberán; ni con qué cubrirán su cuerpo. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido – Mateo 6:25

Estábamos en camino a la ciudad de Holyoke, donde íbamos a celebrar los cien años de la Iglesia Luterana Zion. Mientras íbamos a buscar el auto de alquiler en el aeropuerto de Denver, me puse a conversar con una señora que recorría el país vendiendo libros de cocina.

Cuando le pregunté cómo le estaba yendo en su negocio, me dijo: "Excelente, la gente ya no puede darse el lujo de comer afuera tanto como antes, así que tienen que cocinar". Cuando le pregunté cuál era el libro de cocina que más vendía, me dijo: "Cualquier libro que les ayude a preparar comidas sabrosas a bajo costo".

De acuerdo a un artículo publicado por la agencia de noticias MSNBC, el precio de los alimentos ha aumentado más de un 5% desde el año pasado. La población ya no está preocupada solamente por el costo del combustible, sino también por el costo de la comida.

Por eso es que ese artículo dio 35 maneras diferentes en que se pueden recortar los gastos en comidas, como por ejemplo, planificando las comidas con anticipación para así comprar sólo las cosas necesarias para prepararlas, utilizando cupones, preparando varias comidas a la vez, haciendo comidas sin carne, etc.

Sin lugar a dudas el artículo fue informativo, y seguramente Jesús lo aprobaría. Si bien el Señor instruyó a su pueblo a que no se preocuparan por lo que habrían de comer o beber, nunca les dijo que vivieran sin usar el sentido común.

Cada generación ha tenido que adaptarse a ciertos cambios, y para quienes vivimos en este país y estamos acostumbrados a tener en abundancia, quizás nos resulte un poco incómodo aceptar que a nosotros también nos toca cambiar.

Razón por la cual, más allá de lo que nos depare el futuro y de lo mucho o poco que suban los precios, debemos recordar que el Señor Jesús está con nosotros. Ese Jesús que dio su vida en la cruz por la humanidad no sólo se ocupa de nuestra salud espiritual y eterna. Él ha prometido que nunca nos dejará ni nos abandonará, y nos alienta a que descarguemos en él todas nuestras ansiedades. Jesucristo está siempre dispuesto a escucharnos, ayudarnos y alentarnos a través de los cambios de la vida.

ORACIÓN: Padre celestial, no sé qué me depara el futuro, pero sí sé que me has dado un Salvador que ha prometido estar conmigo en cada momento de mi vida. Ayúdame a confiar siempre en esa promesa, para que mi vida, libre de ansiedades y preocupaciones, sea un canto de alabanza a ti. En el nombre de Jesús. Amén.

Por: Pastor Ken Klaus

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