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Preocupaciones

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El problema con las preocupaciones es la forma en cómo las afrontamos.

“Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.” (Mateo 6: 33 NVI)

“Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará. Hará que tu justicia resplandezca como el alba; tu justa causa, como el sol de mediodía.” (Salmos 37: 4 – 6 NVI)

“Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33 NVI)

“Pues, ¿qué gana el hombre con todos sus esfuerzos y con tanto preocuparse y afanarse bajo el sol?” (Eclesiastés 2:22 NVI)

“¿Acaso con todas sus preocupaciones pueden añadir un solo momento a su vida? Y, si por mucho preocuparse no se logra algo tan pequeño como eso, ¿de qué sirve preocuparse por cosas.” (Lucas 12: 25 – 26 NTV)

Después de escuchar el devocional, medita en los siguientes puntos:

Esta mañana me levanté pensando...

… en lo que hacemos con las preocupaciones.

1. No solo se trata de lo que nos preocupa, sino de lo que hacemos con la preocupación. A todos nos llegan preocupaciones, pero lo que nos diferencia a unos y otros es lo que hacemos con ella.

2. La oración y lectura de la palabra nos llevan a manejar de manera efectiva lo que nos preocupa. Por lo general, aprendimos a manejar nuestras preocupaciones de la misma forma que nuestros padres lo hicieron. Sin embargo, hay otra forma y es desde la intimidad con Dios.

3. Salmos 37: 4 - 6 nos da una clave para lograr el deleite en medio de las cosas que deseamos. Si cambiamos la preocupación por deleite y disfrutamos de la lectura de la palabra y la oración, el Señor concederá los deseos de nuestro corazón.

4. Prepárate para vivir la mejor experiencia de tu vida al lograr transformar la preocupación en deleite mediante la oración. Doblemos nuestras rodillas y permitamos que el amor de Dios nos lleve a descansar.

5. Todos afrontaremos dificultades, aflicciones y situaciones difíciles, pero el asunto está en la forma, en el cómo lo hacemos. Una cosa es afrontarlas con paz y otra con la intranquilidad del alma y la preocupación. Si vas creciendo espiritualmente, es tiempo de aprender con las cuatro acciones poderosas de esta serie a manejar la preocupación: lee, ora, visiona y espera.

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