Por qué es difícil “simplemente parar” el pecado físico

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Descubre por qué el sexo fue diseñado sólo para el matrimonio y encuentra esperanza si estás luchando con un pecado sexual.

Mi corazón se rompió en mil pedazos al terminar una relación con un muchacho. La relación que estaba teniendo con él imitaba a una relación matrimonial, cuando en verdad no lo era. Muchas me preguntaban por qué no pudimos simplemente parar la parte física de nuestra relación en vez de terminarla. Esa es una buena pregunta, una con la que muchas jóvenes tienen que lidiar.

Pero primero, hay algo que de verdad, de verdad tú necesitas escuchar: esta publicación no tiene el propósito de hacerte sentir culpable si tú has pecado con un muchacho. Sin importar cuán grande o pequeño fuera el pecado. Créeme, yo he estado ahí y no tengo nada más que amor y compasión por ti y tu situación.  Ahora, volvamos a las razones. . .

Razón #1: El pecado es adictivo.

No estoy hablando del tipo de adicción que es fácil satisfacer, en la que tengo ganas de un helado de raspberry con chispas de chocolate. Estoy hablando de una adicción física que viene de cosas como drogas, más que de helados. En su libro, “What Are You Waiting For”, Dannah Gresh explica:

"Uno de los neurotransmisores que se desatan en el sexo es la dopamina. La dopamina te hace sentir bien; da un sentido simultáneo de paz y placer. Cada vez que tu cuerpo experimenta placer —así sea moralmente “bueno” o “malo”— el sistema límbico se llena de dopamina. En esencia, es el químico que te da esas ansias y ese antojo. Te hace querer más. Crea una adicción".

¿Puedes ver por qué esto sería algo maravilloso en un matrimonio, verdad? El acto sexual pega con cemento a un esposo y esposa juntos. Pero en una relación fuera del matrimonio, esto no es tan bueno.

Razón #2: ¡Hay que lidiar con las hormonas!

Dios diseñó nuestras hormonas para que sean como la gasolina. Excitarse es como la chispa que prende en fuego un galón de gasolina y, desde que se prende en fuego, ¡no es fácil apagarlo! No quiero darte la impresión de que es imposible parar, pero siempre he pensado que parar después de que has empezado es como querer enjaular a un león con una sola cuerda y algunas paletas y/o bombones. Esto es especialmente verdadero si la persona tiene poco deseo de parar. Lo que me lleva a la última razón. . .

Razón #3: Dios diseñó al hombre para ser líder y a la mujer para seguir.

Esta no es una publicación de lo que la Biblia tiene que decir acerca de los roles del hombre y la mujer. (¡Pero asegúrate de leer las publicaciones sobre ese tema!)

Por ahora, tienes que saber que el diseño de Dios para hombre y mujer juega un papel muy importante en el mundo de la intimidad. Nunca, literalmente, nunca he hablado con una joven que me diga, “Jessie, no sé qué hacer. Mi novio siempre me está diciendo que vayamos despacio cuando estamos solos y siempre me dice que respete sus límites. Yo simplemente no quiero”. ¡No estoy diciendo que no puede pasar chicas!

Por el otro lado, más de una joven se está volviendo loca porque su novio parece perder toda habilidad de razonar cuando están solos. ¡Algunas de ustedes saben de qué estoy hablando! El liderazgo de un hombre es importante en tantas formas— especialmente en el matrimonio— pero cuando se trata de la intimidad física antes de casarse, su liderazgo erróneo puede llevarlos a ambos a tener serios problemas.

Si una joven permite que un joven tenga acceso a su cuerpo, esas hormonas de las que hablamos anteriormente van a aparecer y se harán cargo por completo de su sentido común. Y está de más decir que los hombres son como Hulk, incapaces de controlarse. Dios nos llama a que practiquemos el autocontrol. Pero Dios lo diseñó para que fuera intoxicado con la belleza de una mujer y luego tomar el control de la intimidad sexual. Entonces una joven, que está diseñada a seguir, puede tener dificultades diciendo que “no” una y otra vez (¡y otra vez!) a un joven por el que ella siente mucho afecto.

Entonces, para recapitular, ponerle un fin a la intimidad sexual en una relación es difícil— ¡pero no imposible!— porque 1) el sexo —y muchas cosas que llevan al mismo— son adictivos, 2) porque nuestras hormonas fueron diseñadas para echarle leña a ese fuego y 3) somos llevadas a tener intimidad física con el muchacho con el que estemos. Estas tres características de la intimidad son fantásticas en el matrimonio, pero desastrosas fuera del mismo.

¿Mi consejo? Si no estás en una relación física con un muchacho, sé sabia y permanece de esa manera. Si estás en una relación de mucho compromiso en base a una intimidad física, mira bien qué es lo que vas a hacer para “mejorar” y sé honesta contigo misma. ¿Estás estancada en un ciclo de adicciones y límites que se rompen una y otra vez? ¿Te presiona tu novio a hacer cosas que tú sabes que no debes hacer? Si es así, entonces es tiempo de terminar la relación y arrepentirte para que puedas presentarte ante Dios con una conciencia limpia. Déjame decirte algo, ¡no hay nada como estar bien con el Señor! Es muchísimo mejor que hasta el mejor de los novios.

PD: Recuerda que caer en pecado no es el fin del mundo. ¡Hay esperanza y libertad en Cristo!

Por Jessie Minassian

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