Plantado y creciendo

Description

Nuestras vidas son como las semillas de un árbol que, de caer en la Palabra y permanecer en ella, crecerá hasta dar el mejor fruto.

…que, por el contrario, se deleita en la ley del Señor, y día y noche medita en ella. Ese hombre es como un árbol plantado junto a los arroyos: llegado el momento da su fruto, y sus hojas no se marchitan. ¡En todo lo que hace, prospera!Salmo 1:2-3

Guantes, pala y semillas: todo lo necesario para trabajar en el jardín listo y al alcance de la mano. Este puede ser un pasatiempo agradable y relajante, pero a menudo es trabajo arduo. Las semillas y plantas recién sembradas disfrutan, literalmente, del fruto del trabajo del jardinero. Del mismo modo, sin ningún esfuerzo de nuestra parte, los que somos llamados bendecidos por el salmista, los que nos deleitamos en la ley y enseñanzas del Señor, nos encontramos plantados como árboles sanos y fructíferos que prosperan junto a los arroyos.

En esta plantación sagrada nuestro Padre Celestial es el jardinero, "el labrador" (Juan 15:1b). En el bautismo nos colocó cuidadosamente, enraizándonos profundamente en Cristo nuestro Salvador. La Palabra del Evangelio es la semilla poderosa e implantada que, por el poder del Espíritu Santo, nos dio nueva vida. La Palabra es también el suelo vivo en el que crecemos y prosperamos. Jesús dijo: "Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres" (Juan 8:31b-32).

A través del testimonio de la Palabra sabemos la verdad acerca de nuestro Señor Jesús, quien es la verdad y quien sufrió, murió y resucitó de la muerte para liberarnos del pecado y la muerte. Por la gracia de Dios, a través de la fe en Jesús, nuestros pecados son perdonados y recibimos el regalo de la vida eterna. A través del testimonio de la Palabra sabemos que prosperamos y damos frutos solo cuando estamos unidos a Jesús, la verdadera vid, nuestra fuente de vida. Nuestra fe viva se nutre cuando escuchamos y leemos su Palabra y recibimos su cuerpo y sangre en su Santa Cena.

Bendecidos por el Señor y fortalecidos por su Espíritu como arroyo que da vida, ya no buscamos estar con quienes hacen mal, ni acompañar a quienes se burlan y niegan a nuestro Salvador. Plantados y creciendo en Cristo Jesús, permanecemos arraigados en la Palabra y prosperamos llevando el fruto de la fe, el fruto de nuestros humildes actos de amor y servicio que glorifican a nuestro Padre Celestial. Con el salmista exclamamos agradecidos: ¡Cuánto amo yo tus enseñanzas! ¡Todo el día medito en ellas!” (Salmo 119:97).

ORACIÓN: Señor Jesús, gracias por darnos tu Palabra. A través de esa Palabra que da vida, llévanos cada vez más cerca de Ti para que podamos crecer en la fe y llevar el fruto del amor que glorificará a nuestro Padre Celestial. Amén.

Para reflexionar:

1. ¿Qué significa para ti “deleitarte” en la ley e instrucción del Señor?

2. ¿De qué manera puedes crecer en el estudio de la Palabra de Dios?

Por: Dra. Carol Geisler


Please register for a free account to view this content

We hope you have enjoyed the 10 discipleship resources you have read in the last 30 days.
You have exceeded your 10 piece content limit.
Create a free account today to keep fueling your spiritual journey!

Already a member? Login to iDisciple

Related
¿Escasa de Palabra?
Wendy Bello
Vivan la vida de un cristiano
Andrés Corson
Procure agradar a Dios
Bayless Conley
Comunión con Dios
Primeros15
Ganas de más
Pastor Mao
Follow Us

Want to access more exclusive iDisciple content?

Upgrade to a Giving Membership today!

Already a member? Login to iDisciple