Paz en las relaciones

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El camino hacia la paz con los demás comienza con la elección de morir a ti mismo.

Las relaciones son uno de los aspectos de la vida que más nos pueden privar de nuestra paz en el Espíritu Santo. Nuestras vidas de alguna manera se afectan unas a otras. Si cuento con alguien y esta persona no viene, esto puede impactar profundamente a mis circunstancias. Si realmente amo a alguien y éste me hiere, me descuida o me rechaza, sin duda puede obstaculizar mi capacidad para disfrutar de la paz de Dios. Pero Dios nos ofrece paz en medio de todas las circunstancias. Jesús mantuvo la paz en el Espíritu Santo aun cuando aquellos a quienes amaba gritaban: “¡Crucifícalo!” (Lucas 23:21). Que Dios nos guíe hoy a un camino de paz constante fundado en su amor y verdad.

Colosenses 3:12-15 describe una hoja de ruta hacia una paz poderosa y trascendente en nuestras relaciones. La Biblia dice:

“Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos”.      

El camino hacia la paz con los demás comienza con la elección de morir a ti mismo. Somos completamente incapaces de controlar a alguien. Cada persona tiene una voluntad y el poder de amarnos o rechazarnos. Incluso los creyentes te fallarán constantemente. Si el pueblo de Dios pudo pararse en la presencia del Dios encarnado y gritar: “Crucifícalo”, puedes estar seguro de que a ti también algunos te rechazarán. Pero cuando eliges humillarte continuamente ante los demás y servir, te llenas con la “paz de Cristo”. (Colosenses 3:15). Cuando decidimos tener “afecto entrañable… bondad, humildad, amabilidad y paciencia”, independientemente de las acciones de los demás, nos posicionamos para dar continuamente el fruto de la paz. (Colosenses 3:12).

Encontramos nuestro mayor ejemplo de esto en la persona de Jesús. Así como él pudo pedir el perdón de su Padre celestial diciendo: “Padre, …  perdónalos, porque no saben lo que hacen”, mientras los soldados que lo clavaron en la cruz apostaban por su ropa, así también tendrás una paz sobrenatural cuando elijas vivir desinteresadamente en el amor. (Lucas 23:34). El Espíritu Santo te llenará de paz en tus relaciones cuando elijas vivir como Jesús.

Tómate hoy un tiempo para llenarte de “afecto entrañable… bondad, humildad, amabilidad y paciencia”. (Colosenses 3:12). Elige morir a ti mismo y vivir para Cristo y observa cómo el Espíritu Santo te unge con el fruto de la paz y el amor para vivir como lo hizo Jesús. Que hoy tus relaciones estén llenas de paciencia mientras vives en obediencia a la palabra de tu amoroso Padre celestial.

Guía de Oración:

1. Medita en el mandamiento de la Biblia de morir a ti mismo y vivir como Jesús.

“Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga”. Lucas 9:23

“Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio la salvará”. Marcos 8:35

“He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí”. Gálatas 2:20

2. ¿Cómo sería vivir en una postura coherente de amor y humildad en lugar de responder a las acciones de los demás? ¿Qué tipo de paz sentirías si tus emociones y acciones estuvieran menos basadas en los demás y más basadas en el amor incondicional y los mandamientos de Dios?

3. Elige vivir hoy en humildad y servicio. Decide morir a ti mismo y vivir en total entrega al Espíritu Santo.

“Por tanto, si sienten algún estímulo en su unión con Cristo, algún consuelo en su amor, algún compañerismo en el Espíritu, algún afecto entrañable, llénenme de alegría teniendo un mismo parecer, un mismo amor, unidos en alma y pensamiento. No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás. La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús”. Filipenses 2:1-5

“Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”.  Hebreos 12:14

Mientras buscas la paz con los demás, que la exhortación de Pablo en Colosenses 3:12-15 esté en el centro de tu mente y tu corazón:

“Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos”.

Lectura Complementaria: Colosenses 3

Por Craig Denison

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