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Pausa

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¿Alguna vez has sentido que no puedes hacer nada con respecto a una situación y te preguntas por qué lo permite así Dios?

José de Arimatea… le rogó a Pilato que le permitiera llevarse el cuerpo de Jesús, y Pilato se lo permitió. Entonces José fue y se llevó el cuerpo de Jesús… En el lugar donde Jesús fue crucificado, había un huerto, y en el huerto había un sepulcro nuevo, en el que aún no habían puesto a nadie. Y por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús. – Juan 19:38-42

El ángel de Dios, que precedía al campamento de Israel, se apartó de ellos y se puso en la retaguardia… En toda esa noche, no se acercaron los unos a los otros. – Éxodo 14:19-20

Me encanta el Sábado Santo. Es una buena pausa entre el Viernes Santo y el Domingo de Pascua; un momento para descansar, recuperar el aliento y prepararse para lo que Dios hará después.

El pueblo de Israel necesitaba esa pausa. Estaba libre y en movimiento, apenas después de la plaga final: el sol ni siquiera había salido cuando el faraón le dijo a Moisés que se llevara a todos y se fuera. Y, sin embargo, había un obstáculo final que no habían enfrentado: el Mar Rojo.

Los seguidores de Jesús también necesitaban una pausa. Hasta donde sabían, la muerte de Jesús fue el final de la historia. No tenían idea de lo que Dios estaba preparando para ellos el domingo. Todo lo que sabían era que Dios les había proporcionado un descanso en el día de reposo, y lo tomaron. Una última oportunidad para quedarse quietos. Una oportunidad para respirar profundamente. Antes del milagro.

Dios también nos proporciona este tipo de descanso. Enfrentamos acontecimientos importantes en nuestras propias vidas: cambios en nuestra salud, trabajos nuevos o despidos, fracasos matrimoniales, la muerte de las personas que amamos. Está bien tomar el descanso que Dios nos proporciona, ya sea que sepamos o ignoremos lo que viene por delante. Puede que no conozcamos el futuro, pero conocemos al Dios que nos ama y que dio su vida por nosotros. Él nos ha dado la bendición del descanso.

ORACIÓN: Querido Padre, gracias por darnos descanso cuando lo necesitamos. Por favor fortalécenos en tu Hijo Jesús. Amén.

Para reflexionar:

- Cuando tienes un descanso de tus actividades habituales, ¿qué haces?

- ¿Cómo te refresca y fortalece Dios en Jesús?

Por: Dra. Kari Vo

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