No existe la suerte

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La historia de Rut es solo un ejemplo de que con Dios no hay casualidades. Todo lo que nos sucede es parte de Su plan para un propósito mucho mayor. 

Sea él bendito de Jehová, pues que no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que han muerto” – Rut 2:20

Solía creer en la buena suerte – que eventos y oportunidades en mi vida sucedían por casualidad y que había personas que tenían más suerte que otras. Entonces, en la universidad, mi compañera de habitación me dijo “Angela, no existe la suerte. Es Dios.

Y, ¿sabes qué? Tenía razón. 

Veo la misma conversación en nuestra lectura bíblica. No fue la suerte lo que llevó a Rut a los campos de Booz. No fue suerte que él llegara al campo desde Belén al tiempo que Rut estaba allí. Y no fue suerte que Booz fuera pariente de Elimelec.

Ni fue suerte. Fue Dios. 

No fue hasta la universidad que aprendí sobre la providencia de Dios – cómo Él va delante de nosotras para orquestar los eventos en nuestras vidas que muchas veces ni siquiera entenderemos hasta años después… a veces hasta que lleguemos al cielo.

A través del libro de Rut vemos la mano amorosa de Dios y Su providencia a través de los detalles, eventos y oportunidades a pesar de la desobediencia, los errores y el pecado. Lo que me encanta del libro de Rut es cómo Dios, a través de Su amor maravilloso, fue delante de Rut, Noemí y Booz. Él formó una bella historia de redención que revela Su corazón por todos Sus hijos; hijos que en un tiempo fueron como Rut – personas sin esperanza y sin redentor.

Quizás has visto tu reflejo en las páginas de Rut. Si ha sido así, estás en buena compañía. No importa tu pasado, Dios es poderoso para redimirlo. 

Aunque Elimelec y Noemí no deberían haberse mudado a Moab, Dios en Su misericordia dio a Noemí a su nuera Rut. A través de Noemí, Rut se vuelve de su pasado, sus dioses, su cultura y se aferra a Noemí y Noemí a Dios. Cuando Noemí y Rut necesitan comida para sobrevivir en Belén, Dios provee un redentor… Booz. En cada giro y en cada crisis, vemos la providencia de Dios – no la suerte – proveyendo y cuidando a Noemí y a Rut.

Lo que Dios hizo por Rut y Noemí lo hace por nosotras también. 

Puede que estés viendo tu vida ahora mismo y te preguntes qué está haciendo Dios. O puede que estés clamando a Dios, pidiéndole que redima tus errores, tus viajes por tierras extranjeras y las oportunidades perdidas. Si es así, debes saber que no estás sola. Como una hija pródiga, vuélvete a Dios. Cuando lo hagas, verás que Él está corriendo hacia ti con los brazos abiertos.

Cuando miramos la vida de Rut y cómo Dios trabajó en ella, vemos cómo tareas ordinarias como cuidar a su suegra o recoger gavilla en un campo tienen resultados extraordinarios. Dios está obrando en tu vida de igual manera que lo hizo en la vida de Rut. Dios hace más de lo que nuestros ojos pueden ver. No hay casualidades. Es Dios, tu redentor, quien está trabajando en tu vida. Eso no significa que el camino sea fácil. Significa que Dios está orquestando tu vida para un propósito mucho mayor. 

“En cada pérdida que soportamos, Dios está planificando la ganancia” – John Piper

¿De qué manera Dios ha ido haciendo las cosas para un bien mayor?  

Por: Angela Perritt

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