;

¡No desmayes!

Description

Jesús quiere ser más que el huésped de tu vida y convertirse en el dueño de tu existencia.

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).

“No desmayes…”

Está en nuestra naturaleza humana el a veces inquietarnos y venirnos abajo. Un día, Jesús dijo a Marta: “Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas...” (Lucas 10:41).

Somos muy a menudo como Marta: nos afanamos y nos inquietamos por muchas cosas, a veces hasta desmayar. Nos metemos presión por hacer cincuenta mil cosas y, en nuestra agitada carrera, nos olvidamos de lo más importante: que Jesús está ahí, en casa con nosotros, a nuestro lado.

En este pasaje, Marta no tiene más que una idea en su cabeza: ser una perfecta ama de casa para su huésped. Lo que Marta olvida es que el verdadero “amo de casa”, el único capaz de responder perfectamente a sus necesidades, ¡es el huésped mismo!

¿Qué relación tiene esto contigo y conmigo hoy, querido(a) amigo(a)? Es inútil enfocarnos en nuestros problemas, en todas aquellas cosas que nos estresan, ya que eso nos lleva a desmayar. Jesús es Aquel que hace milagros, que sana a los enfermos, que libera a los cautivos y que restaura a los que tienen el corazón roto. ¡Él quiere que te centres en Él!

Si estás haciendo frente a una situación imposible, me gustaría darte dos consejos:

- No te apures, y 

- No intentes resolver esa situación por ti mismo(a)

Sea cuál sea tu problema, preséntaselo a Jesús. ¡Él lo puede todo! ¿Por qué no dejar al huésped de tu vida convertirse en el dueño tu existencia? Tienes todo que ganar: una nueva vida que descansa en la confianza en Dios, un corazón abierto que cree en todo lo que Dios puede hacer a través de ti, o una vida en la cual no tendrás más que afanarte por aquello que no puedes controlar.

Jesús nos dice así: “¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?” y “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”. (Mateo 6: 27 y 34).

La inquietud no tendrá más control sobre tu vida, ¡al contrario! ¿Para qué inquietarte? Haz tu parte (lo posible) y deja a Dios la suya (lo imposible). 

Gracias por existir,
Éric Célérier

Related
¡Menos mal que Dios no es como yo...! (Parte 1)
Wendy Bello
Ganando la guerra en tu interior
Pastor Rick Warren
Una fe grande
Bayless Conley
¡No prestes oído a tus dudas!
Un Milagro Cada Día
¡Escucha a tu Consejero Divino!
Un Milagro Cada Día
Follow Us

Want to access more exclusive iDisciple content?

Upgrade to a Giving Membership today!

Already a member? Login to iDisciple