Mujer organizada... por dentro

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Además de nuestra casa o armario, también tenemos que limpiar nuestras mentes y corazones para que no se llenen de suciedad o cosas inservibles.

Nuestro mundo interior muchas veces parece una de esas gavetas o cajones donde echamos muchas cosas, algunas que sirven, otras que no y otras con las que realmente no sabemos qué hacer. Creo que esto sucede porque a lo largo de la vida quizá no hemos sido muy selectivas en qué guardar allí o quizá no hemos prestado atención a lo que vamos recogiendo por el camino.

Por eso hoy quiero que hagamos un inventario de esa gaveta, nuestro mundo interior, y te daré algunas estrategias para mantener el orden.

¿Cómo vamos llenando la gaveta del mundo interior? Podemos comenzar por lo que vemos y escuchamos. Aquellas cosas a las que dedicamos tiempo y que se van guardando dentro de nosotros: libros, películas, música. ¿Eres selectiva? Yo sé que no vivimos en una burbuja ni nos vamos a mudar a una isla desierta. Eso realmente no cumpliría el objetivo primario para el cual Dios nos tiene aquí: compartir con otros la buena noticia de la salvación en Cristo.

Si nos aislamos, ¿a quién se lo vamos a contar? Sin embargo, aunque vivimos en este mundo, la Biblia nos enseña que no somos de él, estamos de paso. Por lo tanto, no podemos darnos el lujo de ir recogiendo basura. Si algo vamos a recoger para guardar en nuestro mundo interior y tenerlo en orden (léase la mente y el corazón), tenemos que escoger cosas que adornen ese mundo, no que lo afeen ni lo contaminen.

Creo que ya tienes la idea. Si lo que leo, lo que escucho, lo que veo no cumple esas condiciones, ¿para qué tenerlo allí?¡ Sácalo de tu gaveta y decide no tenerlo más! ¿No estás segura? Pídele a Dios que te revele qué necesitas sacar, a qué no darle más espacio para que tu mundo interior sea lo que Él ha diseñado.

El segundo inventario tiene que ver con algo más sutil: mentiras o verdad en nuestros pensamientos. Las mentiras nos enferman, nos intoxican. ¿A qué mentiras me refiero? Todo lo que no está alineado con la Palabra de Dios, con lo que Él dice de ti y de mí, con respecto a nuestra realidad.

Si estos pensamientos no se controlan, pronto hacen que nuestro mundo interior luzca como una de esas ciudades donde el nivel de contaminación es tan grande que el cielo no se ve azul sino medio amarillo y el aire que respiras daña los pulmones. Por eso es tan importante inventariar los pensamientos: ¿a qué estoy dando prioridad en mi mente?

Para que ese mundo se mantenga ordenado necesitamos ser muy intencionales. Como mujer seguro sabes que aunque a veces dedicamos horas a ordenar nuestros armarios, estantes, gavetas, etc., si no cambiamos la estrategia, en breve volverán al mismo estado de desorden y reguero. Igual sucede con nuestro mundo interior, si no nos planteamos una estrategia de mantenimiento, el caos regresará.

¿Qué podemos hacer?

Para el asunto de lo que contamina en términos de ver, escuchar, leer, etc., te sugiero más lectura edificante y menos televisión contaminante. Si leer no es un hábito que tienes, puedes comenzar a cultivarlo. Empieza por la Biblia, claro, y ve añadiendo autores cristianos respetables de quienes puedas aprender.

Pide recomendaciones, haz una lista y ponte una meta alcanzable, sobre todo si como dije, leer no es todavía un hábito. Los beneficios de la lectura son innumerables, créeme que poco a poco lo notarás. Y si quieres ayudarte, ahora tenemos la opción de los libros en audio. Esto lo estoy usando bastante porque mientras plancho ropa, limpio, etc., escucho un libro y así mi mente se va llenando de algo que la beneficiará.

En cuanto al segundo punto -mantener los pensamientos en orden- la estrategia es estar conscientes de lo que pensamos y aprender a ponerle riendas. Si tu mente quiere irse a divagar a un lugar donde sabes que comenzará a llenarte de mentiras, destrucción, temor y cosas semejantes, oblígala a tomar un camino diferente. Busca aquellos pasajes bíblicos que hablen verdad a esa mentira. P

or ejemplo, tu mente te dice: “estás sola, todos te han abandonado, ¡hasta Dios está muy ocupado como para ti!”. Entonces tú le recuerdas: “No, Dios me dice que no tema, que Él está conmigo, que nunca me abandona ni me deja. Que su presencia irá conmigo donde quiera que yo vaya”. Pero estas verdades no las puedes decir si no las conoces, así que comienza por practicar la memorización de pasajes bíblicos que hablen verdad a las mentiras que se han alojado en tu mente y corazón.

Una mujer organizada por dentro necesita hacer limpieza general, identificar lo que no sirve, botarlo y decidir mantener el lugar de esa manera, igual que hacemos con nuestra casa para que luzca hermosa y ordenada. 

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