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Mentiras que entretenemos

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¿Las palabras que escuchas en tu mente sobre ti mismo te inspiran o te paralizan?

“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Y yo dije: ¡Ah! ¡ah! ¡Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño”, Jeremías 1:5-6

¡Desde que Satanás engañó a Eva, heredamos una mente engañosa, propensa a la mentira!

La mentira es una idea falsa o tergiversada de la verdad. A menudo son creadas por otros que persiguen fines mezquinos, o lo que es peor, infundidas por nosotras mismas a causa de nuestras inseguridades, temores o poco conocimiento de la realidad.

Jeremías fue víctima de este mal. Tenía una voz en su mente que le decía que era incapaz, incompetente y sin experiencia a causa de su juventud: “¡ah! ¡Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño”.

La Biblia registra numerosos casos de personas que, escuchando las voces equivocadas, se auto-descalificaron o tomaron actitudes inadecuadas debido a una apreciación distorsionada de la realidad. Es posible que hoy tú te encuentres en esa misma posición, creyendo las mentiras que las voces desintonizadas de la realidad te están repitiendo.

Identifica las voces: Existe un narrador en tu mente que habla como tú, en primera persona, y se enfoca en lo incorrecto, aumentando lo malo y minimizando lo bueno. Puede ser el enemigo, tú misma, o lo que otros te han dicho.

Anota lo que te están diciendo: Eres muy joven, muy vieja, no estás preparada, etc.

Examina lo dicho a la luz de la Verdad Bíblica: ¿Esas palabras te inspiran o paralizan? Busca ejemplos de personas con tus mismas condiciones y lee cómo Dios las usó.

Escribe tu historia: Escribe cómo debes proceder con un final acorde a lo que Dios te pide. No desestimes Su poder para realizarlo.

Suplanta las voces con tu nueva Verdad: Lee y repítete la nueva versión de tu historia creyéndole a Dios. Recuerda que Su poder se perfecciona en nuestra debilidad.

Jeremías nos cuenta el resultado: “Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.  No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová. Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca” (Jeremías 1:7-9).  

Oración: Padre bueno, gracias porque lo que hiciste con tus siervos en la Biblia lo harás otra vez. Ayúdame a erradicar las mentiras que las voces de mi mente han sembrado y suplantarlas con tu Palabra. Por Cristo, amén.

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