Más que suficiente

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La promesa de la provisión de Dios tiene su base en algo mucho más importante que lo material.

“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos…” – Efesios 3:20

Jehová-Jireh. Sí, Él es nuestro proveedor, pero hay veces en las que los cristianos pensamos que esto significa salud, riqueza, felicidad y facilidad y comodidad.

Y esta línea de pensamiento me lleva a la pregunta: ¿Qué pasa con mi vecina aquí en Uganda, cuyo marido la dejó, cuando llega el momento de pagar las cuotas escolares para sus hijos, que se cuelgan en los árboles en lugar de sentarse en pupitres, sus pies van descalzos y cuando su árbol de plátano no produce y sus vientres pasan hambre?

¿Qué es lo que significa “más abundancia de lo que pides o piensas”?

Y yo me señalo con el dedo a mí misma. ¿Cuántas veces me he quejado sobre la casa que me ha sido dada, las paredes que necesitan pintura, gimiendo porque la electricidad falló de nuevo, los azulejos no coinciden, la vida en la ciudad, y sigo y sigo… mientras justo del otro lado de la pared, justo del otro lado, ¡mis vecinos pasan hambre!? Me avergüenza incluso escribirlo. Mi pecado y mi egoísmo me enferman.

Así que déjame preguntarte: ¿Cuándo nos fijamos en estos versos y en Dios como nuestro Jehová-Jireh, y decimos que sí, que Él es y Él lo tiene, y todo lo que Él nos ha dado es suficiente? ¿Cuándo llega ese momento? En vez de venir a Él y preguntar y querer y desear y esperar, venimos a Él en agradecimiento, sabiendo, eso sí, que no es exactamente lo que yo deseaba o lo que yo quería, pero que Él ha sido fiel y ha provisto.

Sólo para ponernos en perspectiva…

Si tú tienes un auto, tú eres rica.

Si tú tienes un lugar cálido y seco para dormir esta noche, tú eres rica.

Si tú sabes de dónde vendrá tu próxima comida, tú eres rica.

Si tú tienes acceso a algún tipo de educación para tus hijos, de forma gratuita, tú eres rica.

Entonces, qué tal si tomamos estos versículos, estos pensamientos acerca de qué tan GRANDE es nuestro Dios, y lo bien que Él provee para nuestras necesidades, y entonces decimos: “Sí, Dios, mi Jehová-Jireh. Tú ya has provisto más de lo que puedo pedir o pensar. Gracias por proveer para mí, abundantemente. Tú poder está trabajando dentro de mí. A Ti sea la gloria en la iglesia, ahora muéstrame cómo te puedo dar fama en Cristo Jesús, por las generaciones. Tú me has bendecido más allá de las palabras, ahora déjame ir y ser una bendición en Tu nombre”.

Lo que Dios en Su gracia te ha dado siempre es suficiente para mostrar gracia abundante con otra persona” - Ann Voskamp

¿Y qué tal si cambiamos nuestra forma de pensar? ¿Y si en vez de venir a mirar estos versículos como una promesa de “cosas” nos fijamos en ellos como una promesa de más de Él mismo? ¿Y si le ruegas a Él para que Él se haga más real y Él te deje impresionada con la forma en que Él se provee a Sí mismo por ti?

Cuando tu alimento de confort son cosas confortables, ¿cómo vas a tener hambre por el confort del Pan de Vida?” – Ann Voskamp

Y para terminar esta historia, una amiga y yo nos hemos asegurado de que nuestros vecinitos puedan ir a la escuela sin que tengan hambre y de que su mamá tenga los medios para ganarse la vida.

Con amor desde Uganda.

Por Joy Forney

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