Luz para Su gloria

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¿Compartir las Buenas Nuevas de Jesús son una carga o un privilegio?

Ustedes son la luz del mundo – Mateo 5:14a

Que Jesús les dijera a sus seguidores que eran 'la luz del mundo', no es poca cosa. Las oportunidades que tenemos para compartir a Cristo, o en otras palabras, para ser su luz para las personas de este mundo no se presentan demasiado a menudo. Desafortunadamente, con frecuencia nuestras muchas ocupaciones hacen que las pasemos por alto o las desaprovechemos.

Algunas veces, sin embargo, nos encontramos compartiendo el Evangelio en una situación en la que jamás hubiéramos imaginado.

Eso fue lo que le sucedió a Nury, una maestra de escuela dominical de Guatemala, quien ha estado compartiendo allí las Buenas Noticias por más de 30 años.

Hace muchos años, Nury fue secuestrada y mantenida en cautiverio durante cinco días en la selva de Centroamérica. En el momento de su secuestro, Nury tenía consigo su Biblia. Esto resultó ser una bendición no sólo para ella sino también para los que la mantuvieron en cautiverio, ya que Nury aprovechó la oportunidad para leerles a los hijos de las mujeres que la cuidaban. ¡Qué preciosa manera de practicar todo lo aprendido en sus años de maestra de escuela dominical!

Algunos meses después de haber sido dejada en libertad, Nury se enteró de que los misioneros tenían prohibido, bajo pena de muerte, ir a esas comunidades en la selva. Sin embargo, y a pesar del riesgo que representaba, Dios le dio fuerza para compartir el Evangelio con sus captores.

Así como Jesús es la luz del mundo, de la misma forma nosotros hemos sido llamados a llevar esa luz a los lugares donde hay personas que necesitan verla. Quizás sea en el mercado de su vecindario, o mientras mira a los niños jugar al fútbol, o, como en el caso de Nury, mientras está secuestrado en la selva.

El mensaje de la vida, muerte y resurrección de Jesús trasciende las barreras culturales y tiene poder para transformar cualquier vida. ¡Demos gracias a Dios porque nos ha dado el privilegio de compartir su luz con el mundo!

ORACIÓN: Padre celestial, gracias por darnos la luz del Evangelio. Ayúdanos a reflejar tu luz y a glorificarte en todos los momentos de nuestras vidas. En el nombre de Jesús. Amén.

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