;

Los regalos de Jesús

Description

Cada día, el Señor viene a nuestro encuentro cargado de regalos para que tengamos una mejor vida, y lo único que quiere es que vengamos por ellos.

Mientras Jesús iba de camino entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo hospedó en su casa. Marta tenía una hermana que se llamaba María, la cual se sentó a los pies de Jesús para escuchar lo que él decía. Pero Marta, que estaba ocupada con muchos quehaceres, se acercó a Jesús y le dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje trabajar sola? ¡Dile que me ayude!» Jesús le respondió: «Marta, Marta, estás preocupada y aturdida con muchas cosas. Pero una sola cosa es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y nadie se la quitará.» – Lucas 10:38-42

Cuando era niña, todos los años celebrábamos Acción de Gracias en la casa de mi abuela, quien siempre hacía una docena de pasteles, frijoles, puré de papas, pavo con relleno, jamón, entremeses, y la lista seguía y seguía. Nadie más tenía permiso para cocinar. La comida era su orgullo y alegría.

Pero cuando llegó a los 80, mi familia comenzó a darse cuenta de cuánto le costaba hacer todo eso. Cada año que pasaba terminaba más agotada. Así que mi madre y yo tramamos un plan: yo volaría a casa y pasaría la noche anterior al día de Acción de Gracias con mi abuela. Con suerte, a la mañana siguiente podría encargarme de las tareas más pesadas, bajo su dirección.

Debería haber funcionado. Pero a las seis de la mañana del día de Acción de Gracias, me desperté para escuchar un ruido sordo en la cocina. La abuela ya estaba cocinando: una fila de pasteles dejaron en claro que había estado trabajando durante horas.

Mi familia todavía se ríe de esta historia. Pero su agotamiento fue una preocupación muy real para nosotros. Sospecho que tú también tienes a alguien así en tu familia: alguien cuyo impulso de ser hospitalario, de servir, de hacer que las cosas funcionen bien, a veces le supera. ¿O quizás seas tú mismo? Sé que a veces soy yo.

Es tan fácil perder de vista la razón por la cual nos agotamos. Marta seguramente quiso honrar a Jesús con sus regalos. Sin duda tenía las mejores sábanas, los mejores platos, la comida más fresca. ¡Pero, en medio del caos, había perdido de vista a su invitado de honor! Había perdido de vista lo que él quería regalarle: su paz, su enseñanza, su compañía.

Los regalos de Jesús siempre están primero. Los recibimos a través de la Comunión, de la lectura de la Biblia, de la adoración, de la predicación, del Bautismo, de la oración y también a través del cuidado de otros cristianos. Y es maravilloso cuando podemos sentarnos por un minuto para recibir esos regalos con todo nuestro corazón y atención, sin estar pendientes de nuestro celular o de las cosas que tenemos para hacer.

Jesús nos invita a descansar y escucharlo. Él nos dice: “Vengan a mí todos ustedes, los agotados de tanto trabajar, que yo los haré descansar. Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para su alma; porque mi yugo es fácil, y mi carga es liviana” (Mateo 11: 28-30). Recibamos Su regalo de descanso.

ORACIÓN: Querido Señor, ayúdame a descansar en ti y a recibir los regalos que tú tienes para darme. En Jesús. Amén.

Para reflexionar:

1. ¿Crees que Marta estaba más interesada en servir a Jesús o en entrenar a María en los quehaceres domésticos?

2. ¿Cómo podemos evitar dedicar tiempo a las cosas menos importantes, para dedicarnos a las que realmente importan?

Por: Dra. Kari Vo

Related
El fruto proviene de las raíces profundas
Pastor Rick Warren
Clave #4 para la oración eficaz – de acuerdo a la voluntad de Dios
Bayless Conley
Permaneciendo en el latido del corazón de Dios
Primeros15
Segundo toque
Pastor Mao
Viendo a Dios como nuestro Padre
Primeros15
Follow Us

Want to access more exclusive iDisciple content?

Upgrade to a Giving Membership today!

Already a member? Login to iDisciple