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Llorar no ayuda

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Un día, toda lágrima será innecesaria ante el gozo que sentiremos al entrar en la presencia del Señor.

“Dios enjugará las lágrimas de los ojos de ellos, y ya no habrá muerte, ni más llanto, ni lamento ni dolor; porque las primeras cosas habrán dejado de existir.” – Apocalipsis 21:4

Mirta estaba de visita en la casa de una amiga en Puerto Príncipe (Haití), cuando sucedió el terremoto. La casa en la que estaba primero se sacudió y luego se derrumbó. Mirta cayó en un pozo junto con dos de los hijos de su amiga. Los niños murieron; Mirta quedó atrapada con vida en esa tumba durante tres días.

Su familia en Nueva York la daba por muerta. Los amigos que vieron cómo había quedado la casa donde ella estaba también la dieron por muerta. Pero Mirta estaba viva, y fue rescatada, llevada a un hospital y, eventualmente, apareció su foto diciendo que estaba viva.

Cuando su familia se enteró, llenos de alegría llamaron al hospital donde ella estaba. Pronto esa alegría se ensombreció cuando se enteraron que, en el accidente, había perdido una pierna.

Entonces, comenzaron a llorar.

Al escucharlos, Mirta les dijo. “No lloren. Salí viva de la peor situación que se puedan imaginar”.

¿Se dan cuenta? Alguien que había estado en el infierno en Haití, le estaba diciendo a sus familiares en los Estados Unidos que ‘no lloraran’.

De acuerdo al apóstol Juan, eso es lo que el Señor va a hacer por nosotros en el cielo.

Siglos atrás, Jesucristo nació como uno de nosotros. Como uno de nosotros él resistió las tentaciones del diablo, cumplió la ley, sufrió, murió y descendió al infierno. Tres días después de su muerte, un Cristo vivo, un Cristo resucitado, mostró a todo el mundo que ni siquiera la muerte lo había podido vencer.

A partir de ese momento, el Salvador ascendido da la bienvenida al cielo a todos los que lo reconocen como Señor y Salvador de sus vidas.

Y si usted se pregunta cómo será el cielo, le invito a que lea una vez más lo que la Biblia dice al respecto: “Él (Jesús) les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir” (Apocalipsis 21:4).

A todos nosotros, Jesús nos va a decir lo mismo que dijo Mirta: “No lloren”.

ORACIÓN:  Querido Señor, viniste a salvarnos, a perdonarnos, a enjugar nuestras lágrimas, pero aun así, muchos aún no creen en ti. Señor, visítalos, llámalos a la fe, hazles ver el cielo que les has preparado... el cielo en el que toda lágrima será enjugada. En tu nombre te lo pido. Amén.

Por: Pastor Ken Klaus

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