Las talentosas manos de un alfarero

Description

A menudo la vida nos rompe hasta el punto de que creemos que somos inútiles, pero olvidamos que somos una obra en proceso.

Pero tú, Señor, eres nuestro padre; nosotros somos el barro y tú eres quien nos da forma; todos nosotros somos obra de tus manos. – Isaías 64:8

"Cuando el Señor te envía aguas de tribulación, Él espera que nades en ellas". Algo así dijo un evangelista de Mississippi en una de las transmisiones del programa “El resto de la historia”, de Paul Harvey.

Nadie elegiría nadar en las aguas de las tribulaciones por el resto de su vida. Sin embargo, nuestro Padre permite que muchos de sus hijos pasen por experiencias que parecen ser insoportables. Después de una pérdida devastadora o después de semanas y meses de perpetua angustia, nos preguntamos aturdidos: "¿Por qué?"

Isaías escribió: “¡Ay de aquel que discute con su Hacedor! ¡Un tiesto más entre los tiestos de la tierra! El barro no le pregunta al alfarero: “¿Qué es lo que haces?” ¿Acaso le señala: “Tu obra no tiene manos?". Esta severa advertencia se ha convertido para mí en una fuente sólida de consuelo. Quizás el Espíritu Santo también usa estas palabras en tu vida.

Señor, sabes que tus hijos no son más que barro. A menudo la vida nos rompe y nos rompe hasta que creemos que nuestras vidas son inútiles, sin valor.

Sin embargo, te deleitas al recogernos, Padre, nos das forma, nos moldeas y nos aprietas hasta que nos convertimos en recipientes agradables, hermosas vasijas que contienen tu amor. Te esfuerzas mucho en nosotros. Dedicas mucho tiempo a pensar creativamente en Tu artesanía hasta que, poco a poco, nos convertimos en vasijas únicas al servicio del Rey de reyes. Nos convertimos en tu nueva creación. A nosotros, que éramos solo uno de los innumerables tiestos rotos e inútiles, se nos ha dado un propósito y un valor. Y te alabamos por tu obra en nosotros.

Sin embargo, debemos pagar el precio. El alfarero entrega las vasijas al horno y ellas salen fuertes como un diamante y brillantes como un espejo. Pero el barro que nunca pasa por el fuego nunca será fuerte. En el fondo de mi corazón sé que esto es así. Pero en la sofocante oscuridad del horno, yo también grito: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué? ¿Por qué me has hecho esto? ¿Qué estás haciendo? ¿Cuál es este diseño que tienes para mi vida?

A veces dudo del proceso y culpo al Diseñador. Padre, olvidé tu amor inalterable. Olvidé la carga insoportable que Tu Hijo soportó por el dolor del mundo. Él también gritó: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué?"

Jesús sufrió antes que yo toda mi incertidumbre y angustia. Sufrió para poder calmar para siempre mis dudas de Tu amor, para que nunca dudara de Tu presencia, incluso cuando paso por el fuego. Llena la soledad de mi angustia con Tu paz. Dame fuerzas para seguir. Yo que no soy más que arcilla, anhelo tu gloria. Por la sangre del Salvador, revélame un destello de la gloria de Tu plan para mí.

ORACIÓN: Padre celestial, tú eres el alfarero; yo soy el barro. Haz de mí una vasija apta para el servicio en tu reino. En el nombre de Jesús. Amén.

Preguntas de reflexión:

1. ¿Te has puesto a pensar en cómo Dios está trabajando en tu vida para convertirte en un instrumento para Sus propósitos?

2. ¿Cómo haces para mantenerte dispuesto y moldeable a lo que Dios está haciendo en tu vida?

Por: Jane Fryar.

Please register for a free account to view this content

We hope you have enjoyed the 10 discipleship resources you have read in the last 30 days.
You have exceeded your 10 piece content limit.
Create a free account today to keep fueling your spiritual journey!

Already a member? Login to iDisciple

Related
A menos que estén de acuerdo
Bayless Conley
Confía en la promesa de Dios
Primeros15
Sabiduría para esperar
Pastor Mao
Mejores temporadas
Pastor Mao
Extravagante
Samuel y Raquel Justo
Follow Us

Want to access more exclusive iDisciple content?

Upgrade to a Giving Membership today!

Already a member? Login to iDisciple