Las bendiciones de nuestro Padre

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Si hacemos un balance de nuestras vidas y la comparamos con lo que merecemos, veremos mejor las increíbles bendiciones que nos ha dado Dios.

Pasaje Bíblico: “Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras”. Santiago 1:17      

Nuestro Padre ama bendecir a sus hijos. Todo lo que hemos recibido nos ha sido dado porque nuestro Padre nos ama incondicionalmente. En Mateo 7:7-11 Jesús dice:

“Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. ¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pescado, le da una serpiente? Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!”.

Uno de los principios espirituales más importantes para los cristianos es que Dios es bueno y que les da buenos regalos a sus hijos. Con toda la depravación, el dolor, el sufrimiento y el mal en el mundo, es necesario que establezcamos la inamovible bondad de nuestro Padre celestial como nuestro fundamento. Las bendiciones de nuestro Padre son vastas y numerosas, y a menudo nos bendice en formas que pasan desapercibidas. Desde una lluvia ligera o una brisa fresca, hasta un regalo inesperado o una curación milagrosa, nuestro Dios está trabajando constantemente para convertir el mal de este mundo en nuestro bien.

Santiago 1:17 dice: “Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras”.  El mundo tratará de decirte que Dios tiene favoritos. Mirará la vida de uno y de otro y las comparará como si el destino de todos fuera ser ricos y exitosos a los ojos del mundo. Dios nos bendice de maneras mucho más grandes que el éxito y la riqueza mundanos: él se preocupa por lo que es eterno y por lo que realmente producirá la vida abundante que tu corazón realmente desea. Y aunque la provisión aquí en la tierra es definitivamente muy importante y Dios promete proporcionar todo lo que necesitamos físicamente, él no ha prometido hacer que tengas éxito ante los ojos del mundo. Solo ha prometido que si lo sigues te guiará a la mejor vida que puedas tener, llena de la plenitud que te brinda la relación con él, de propósito y de toda bendición espiritual en los lugares celestiales (Efesios 1:3).

Si realmente hacemos un balance de nuestras vidas y la comparamos con lo que merecemos, comenzaremos a ver mejor las increíbles bendiciones que nos ha dado nuestro amoroso Padre celestial. Permite que Dios te aleje de la búsqueda de lo que es fugaz para que puedas estar lleno de una alegría más profunda por la abundancia de la vida eterna y las bendiciones que son tuyas en Cristo Jesús.

Tómate hoy un tiempo para reflexionar sobre las bendiciones que te ha dado tu Padre. Permítele que desvíe tu búsqueda de la riqueza y el éxito terrenal hacia aquello que realmente te satisfará por toda la eternidad. Que puedas llenarte de alegría y agradecimiento a la luz de los maravillosos regalos que te ha dado tu Padre bueno y amoroso.

Guía de Oración:

1. Reflexiona sobre las bendiciones que te ha dado tu Padre celestial. Tómate un tiempo para pensar realmente en todo lo que tu Dios ha hecho por ti.

“Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo. Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él”. Efesios 1:3-4

“Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras”. Santiago 1:17

“El Señor es sol y escudo; Dios nos concede honor y gloria. El Señor brinda generosamente su bondad a los que se conducen sin tacha”. Salmo 84:11

2. Pídele al Señor que te ayude a cambiar tu búsqueda de la riqueza y el éxito terrenal, que quizás podrías recibir, por la búsqueda de la alegría y las bendiciones mucho más grandes que él con seguridad anhela darle. ¿De qué manera has estado buscando las cosas del mundo en lugar de las cosas de Dios? ¿Qué búsqueda mundana ha captado tu atención y te está llevando lejos de la vida abundante que Dios anhela darte?

3. Tómate un tiempo para recibir el amor de tu Padre celestial y descansa en su presencia. A menudo se necesita pasar tiempo en la presencia amorosa de Dios para que cambien nuestras perspectivas y objetivos. La comunión con nuestro Padre lo cambia todo.

“Me darás a conocer la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre”. Salmo 16:11 LBLA

“Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón”. Jeremías 29:13

“‘Yo mismo iré contigo y te daré descanso’ —respondió el Señor”. Éxodo 33:14

Cuando permitimos que Dios nos libere de perseguir el éxito mundano y de complacer a otros, experimentamos con mayor profundidad la alegría de la vida relacional. Cuando la relación con nuestro Padre es nuestro principal objetivo y nuestro único deseo, nos posicionamos para vivir con alegría y satisfacción en cada etapa y circunstancia. Que puedas seguir la guía del Señor para tener una vida de mayor gozo y paz. Que tus ojos se abran a la riqueza de bendiciones que te da tu Padre amoroso, bueno y cercano.

Lectura Complementaria: Mateo 6

Por Craig Denison

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