La sabiduría terrenal vs. La sabiduría de Dios

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La sabiduría de Dios nos da el enfoque y la dirección cuando tenemos que elegir entre lo que se ve bien, lo que se siente bien, y lo que es bueno.

“Me he dedicado de lleno a la comprensión de la sabiduría, y hasta conozco la necedad y la insensatez. ¡Pero aun esto es querer alcanzar el viento!” – Eclesiastés 1:17

Todas tenemos el deseo de ser sabias. Nos gustaría entender cómo funcionan las cosas para poder responder a las preguntas, para tomar decisiones y compartir lo que sabemos. Buscamos y buscamos la sabiduría y el conocimiento de las cosas de este mundo, tal como lo hizo Salomón. Sin embargo, Salomón descubrió que la sabiduría ‘bajo el sol’, aparte de Dios, lo dejó insatisfecho y descontento.

En 1 Reyes 3, leemos que Salomón pidió a Dios sabiduría para gobernar a Su pueblo. En lugar de solicitar la riqueza material, la comodidad o placer, Salomón quiso promover el reino de Dios a través de un liderazgo sabio. Como Dios estaba tan contento con la petición de Salomón, se lo concedió y le dio mucho más. Salomón comenzó su mandato real como el hombre más sabio de la tierra, con grandes riquezas y honor.

Pero en algún momento de su vida, Salomón llegó a querer las bendiciones de Dios más que a Dios mismo. Su vida comenzó a girar en torno a su riqueza, el placer y la adoración. Elevó su sabiduría terrenal por encima de la sabiduría de Dios. Salomón se olvidó de que es la sabiduría de Dios la que responde a todas nuestras necesidades y nos da la verdadera perspectiva sobre las preguntas más profundas de la vida.

Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.” – Santiago 3:17

La sabiduría terrenal apela a los sentidos y las emociones. Por el contrario, la sabiduría que es de Dios lo refleja a Él. Mientras que la sabiduría terrenal dice que siempre sigas tu corazón, la sabiduría de Dios nos dice, en Jeremías 17: 9, que el corazón es engañoso por sobre todas las cosas. Mientras que la sabiduría terrenal dice ver para creer, la sabiduría de Dios nos dice en Juan 20:29 que son bienaventurados los que no vieron y creyeron.

Mientras que la sabiduría terrenal dice que amemos a nuestra familia y amigos, la sabiduría de Dios nos dice en Mateo 5: 43-47 que también amemos a nuestros enemigos y los bendigamos. Mientras que la sabiduría terrenal dice que hay muchos caminos hacia Dios, la sabiduría de Dios nos dice en Hechos 4:12 que sólo hay un camino a Dios, Jesucristo.

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” – Santiago 1: 5

Dios desea dar Su divina sabiduría a Sus hijos. Todos los demás tipos de aprendizaje son valiosos pero limitados a menos que se construyan sobre el conocimiento del Señor mismo. Para ganar la sabiduría de Dios, debemos orar por ella, mientras que  estudiamos y la vivimos en la Palabra de Dios.

Tantas distracciones en este mundo amenazan con separarnos de Dios. Somos constantemente bombardeadas por puntos de vista, imágenes e ideales que contradicen los de la Biblia. Es fácil encontrar que nuestro corazón se desvía de Dios hacia las ideas y los sistemas de creencias que suenan impresionantes y atractivos.

Los creyentes deben seguir siendo diligentes y constantes en la búsqueda de Dios y guardar Su sabiduría a la vanguardia de nuestra mente. Puede que tengamos que estar en contra de la sabiduría del mundo, del consejo de nuestros bien intencionados familiares y amigos, y en batalla contra nuestros propios deseos egoístas, con el fin de ser conducidas únicamente por Dios. La sabiduría de Dios nos da el enfoque y la dirección cuando tenemos que elegir entre lo que se ve bien, lo que se siente bien, y lo que es bueno.

Para meditar: ¿La sabiduría que compartes y por la que vives refleja más a Dios o más a este mundo? ¿En qué áreas de tu vida eres propensa a distraerte y apartarte de la sabiduría de Dios?

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