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La sabiduría de este mundo

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Si Jesús ha vencido al mundo, entonces también ha vencido las formas como este se maneja.

“Los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le preguntaron: ‘¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te dio esta autoridad?’  Jesús les respondió: ‘Yo también les haré una pregunta. Si me la contestan, también yo les diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres?’ Ellos discutían entre sí, y decían: Si decimos que era del cielo, él nos dirá: ‘Entonces, ¿por qué no le creyeron?’ Y si decimos que era de los hombres, tenemos miedo de la gente, porque todos consideran que Juan era un profeta.” – Mateo 21-23-26

Al día siguiente, Jesús regresó al templo para enfrentar preguntas enojadas. “¿Con qué autoridad haces esto?” Jesús respondió con otra pregunta: “El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres?” Los líderes consideran una respuesta y la rechazan. Consideran otra respuesta y también la rechazan por miedo a posibles disturbios. Finalmente se rinden, y Jesús tampoco les responde.

Hasta ahora, muy típico: Jesús gana ese intercambio. ¿Pero notaste la forma realmente triste, aunque divertida, en que razonaron los líderes? Nunca se molestaron en preguntar cuál era la verdad. Lo único que les interesaba era una respuesta que les ayudara a manipular mejor a las personas.

Hoy también vemos esto en nuestro mundo, ¿no es cierto? A veces son informes de corrupción local o gubernamental. Otras veces está mucho más cerca de nosotros, cuando las personas con las que trabajamos o con quienes vivimos toman decisiones basadas en algo diferente a la verdad. Y si protestas, obtienes esta respuesta: “La honestidad está muy bien cuando se trata de religión, ¡pero aquí estamos tratando con la vida real!”

Así es Jesús. No hay nada más real, más verdadero, más importante que la vida que Jesús entregó para salvarnos. Jesús vino para liberarnos del poder de este mundo pecaminoso y para hacernos hijos de Dios. Sigamos a Jesús, quien es el camino, la verdad y la vida, y dejemos atrás los esquemas deshonestos de este mundo.

ORACIÓN: Señor, haz que mi corazón te siga. En el nombre de Jesús. Amén.

Para reflexionar:

- ¿Alguien te ha acusado alguna vez de ser ingenuo porque fuiste honesto?

- ¿Cómo lidias con eso cuando tienes que elegir entre el camino del mundo y el camino de Dios?

Por: Dra. Kari Vo

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