La renovación de la perspectiva

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Dios es el Creador de todo tesoro, de todo lo bello, pero su preciada posesión es tu corazón.

Pasaje Bíblico: “El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” – 1 Juan 2:17

Esta vida es como una ráfaga de viento, fuerte y tangible, pero tan fugaz como real. Trágicamente, la mayoría de nosotros pasamos la mayor parte de nuestras vidas tratando de descubrir por qué estamos aquí. Nos preguntamos: “¿Cuál es nuestro propósito? ¿Cuál es la razón de todo esto? ¿Cuál es el significado de la vida?”. Si bien la Biblia dice que esta vida es fugaz, Dios también deja bastante claro que lo que hacemos con nuestras vidas aquí es de importancia eterna. Tenemos cosas increíblemente importantes que hacer y poco tiempo para hacerlas. Entonces, para vivir realmente al máximo la vida que Dios desea para nosotros, para lograr el impacto que solo podemos tener en esta vida, necesitamos una comprensión clara de cuán fugaces e importantes son nuestras vidas. Necesitamos una renovación de la perspectiva.

1 Juan 2:17 dice: “El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. Dios tiene un plan para ti y una voluntad para tu vida. Tus habilidades, tu mente, tu corazón y tus manos son de una importancia increíble para él. Efesios 2:10 dice: “Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica”.

Tu Padre celestial tiene obras preparadas para ti que solo tú puedes lograr. Él tiene planes para ti que no tiene para nadie más. Pero también te ha dado la capacidad de llevar tu propia vida. Cada día tienes la opción de entregar tu vida al señorío de Jesús y seguir la guía de su Espíritu, o de pasar por la vida siendo tu propio jefe, tomando decisiones y haciendo planes por tu cuenta sin su guía. Solo una opción te llevará a una vida dedicada a colaborar con Dios y hacer un impacto eterno. Solo una opción te llevará a la alegría y el propósito para el que fuiste creado. Solo una opción te asegurará al final de tus días que hiciste un impacto profundo y duradero con tu vida.

Verás, no hay tiempo suficiente para desperdiciar una parte de tu vida persiguiendo las cosas del mundo. No hay suficientes días como para gastar siquiera uno solo en la construcción de tu reino en lugar de en el de Dios. Y tu vida se medirá por la forma en que amaste a Dios y a los demás, no por el peso de tus posesiones, reconocimientos o estatus. Jesús nos ordena en Mateo 6:19-21: “No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

Jesús ilustra un punto que a menudo se pierde aquí: el valor de tu vida es tu corazón. Dios es el Creador de todo tesoro, de todo lo bello, pero su preciada posesión es tu corazón. Su anhelo más profundo es tener tu amor. Él sabe que cuando le entregues tu corazón al mundo para lograr los objetivos terrenales, perderás la paz y el propósito de vivir tu vida con una perspectiva eterna constante. La Biblia nos dice que, aunque estamos aquí en la tierra, este no es nuestro hogar. Estamos llamados a vivir aquí con urgencia, manteniendo una perspectiva renovada de nuestro tiempo.

Pablo escribe en Efesios 5:15-17: “Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios, sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos.  Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor”. ¿Vivirás tu vida a la luz de la voluntad de Dios para ti o a la luz de tu propia voluntad? ¿Rendirás tu corazón al Señor todos los días o mantendrás un pie en el mundo y un pie en el reino de Dios?

La elección depende completamente de ti. Tienes tanto al Espíritu Santo como al mundo compitiendo por tu corazón, pero solo Dios recompensará tu amor con el suyo. Solo Dios abandonó su vida enteramente por su interminable devoción y amor por ti. Todo lo que tienes que hacer para vivir plenamente para Dios es encontrar el amor de tu Padre celestial cada día y vivir en respuesta a ese amor amándolo a él y a los demás. Cuando eres fiel a escuchar, Dios es fiel para guiarte día a día y momento tras momento. Su reinado exige nuestra obediencia, y su amor conmueve nuestros corazones hasta que la obediencia a él se vuelve natural. Experimenta hoy la majestad y el amor de tu Rey. Deja que el Espíritu Santo te guíe a una vida de obediencia radical y amorosa. Permite que el Espíritu y la palabra renueven tu perspectiva sobre el propósito de tu vida. Elige hoy vivir con perspectiva eterna amando a tu Padre celestial y a los demás.

Guía de Oración:

Medita sobre la naturaleza fugaz y la importancia de esta vida.

“¡Recuerda cuán efímera es mi vida! Al fin y al cabo, ¿para qué creaste a los mortales? ¿Quién hay que viva y no muera jamás, o que pueda escapar del poder del sepulcro?” – Salmo 89:47-48

“Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica” – Efesios 2:10

2. Reflexiona sobre tu propia vida. ¿En qué áreas has estado buscando al mundo en lugar buscar a Dios? ¿En qué aspectos has elegido gobernar tu propia vida? ¿Qué decisiones has tomado fuera del liderazgo de Dios? Confiesa esos pecados al Señor y recibe su perdón. Él anhela restaurarte totalmente para sí mismo y diariamente perdonará tus pecados y te guiará a la vida que tiene guardada para ti.

3. Comprométete a vivir para el reino de Dios en vez de vivir para el tuyo. Ora al Señor y dile que deseas vivir para su reino. Somete tu voluntad y vive para él en lugar de para ti. Pide la ayuda del Espíritu a medida que avanzas en tu día. Escucha su voz y sigue su guía mientras oras.

Esta vida requiere un proceso diario de confesión, perdón y compromiso. Diariamente necesitamos obtener una nueva perspectiva sobre lo que realmente importa. Constantemente a lo largo de nuestro día debemos recordarnos por qué fuimos creados. Participa en este proceso, encuentra la gracia de Dios cuando cometes errores y vive tu vida siguiendo todo lo que Dios tiene para ti. Nunca podrás experimentar la misma paz, propósito y amor lleno de gracia en ningún otro lugar, ya que vivirás totalmente rendido a Dios. Dios nunca te abandonará ni te rechazará. Él sólo tiene amor para ti. Elígelo a Él y no al mundo y experimenta la vida que has anhelado.

Lectura Complementaria: Mateo 6

Por Craig Denison

 

 

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