La obediencia

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No podemos arreglar con un sacrificio lo que hemos perdido por la desobediencia.

Para Dios, la obediencia es algo sumamente importante. Y una de las mejores formas de ver lo enormemente importante que es para Él es aprendiendo de aquellos que desobedecieron.

Uno de ellos fue el Rey Saúl. Cuando Dios le dijo que exterminara a los amalecitas y que destruyera todo lo que les pertenecía, Saúl no hizo caso.

En vez de obedecer a Dios, Saúl se quedó con los bueyes y las ovejas, y con algunas otras cosas, y después afirmó que sí había obedecido a Dios. Sin embargo, cuando Samuel se enteró de lo de los bueyes y las ovejas, Saúl supo que le habían pillado. Así que cambió su historia. Dijo: “Bueno, es que estas cosas son para sacrificarlas a Dios”.

En respuesta a este acto de desobediencia, esto fue lo que Samuel, el profeta, dijo en 1 Samuel 15:22:

"Entonces Samuel dijo: —¿Acaso se complace Jehová tanto en los holocaustos y sacrificios como en la obediencia a las palabras de Jehová? Mejor es obedecer que sacrificar; prestar atención mejor es que la grasa de los carneros." (RVR1995)

Dios no quiere una adoración fingida. Él quiere obediencia. La obediencia es mejor que el sacrificio. Una razón de esto es que usted no puede arreglar con un sacrificio lo que ha perdido por la desobediencia.

Otra razón por la que la obediencia es mejor que el sacrifico es porque es preventiva. En los días de Saúl, los sacrificios se hacían para cubrir un pecado pero, si la persona obedecía, no había necesidad de hacer un sacrificio. La obediencia habría prevenido su pecado.

Entonces, ¿qué es lo que Dios desea? Que obedezcamos lo que Él manda. Eso siempre es lo mejor.

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