La fe nos guía

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Necesitamos desarrollar ojos espirituales para ver todo lo que está disponible para nosotros en Dios.

Pasaje Bíblico: Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe” – Hebreos 10:22

Ver al Dios vivo cara a cara es tener nuestros ojos espirituales abiertos a través de la importante práctica de la fe. La totalidad de nuestra relación con Dios realmente se reduce a la fe. Por fe confiamos en él, aunque no lo hayamos visto. Por fe creemos que la Biblia es verdaderamente su palabra. Y es por fe que entramos en su presencia tangible donde nuestros corazones se transforman y nuestras vidas cambian.

Pablo hace una oración importante al comienzo de Efesios que creo que Dios desea para ti y para mí hoy. Efesios 1:17-18 dice: “Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor. Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos”. Necesitamos tener los ojos de nuestros corazones iluminados. Necesitamos desarrollar ojos espirituales para ver todo lo que está disponible para nosotros en Dios. Necesitamos la fe para guiarnos hacia las cosas más profundas de Dios.

Hebreos 10:19-23 dice: “Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar en el Lugar Santísimo, por el camino nuevo y vivo que él nos ha abierto a través de la cortina, es decir, a través de su cuerpo; y tenemos además un gran sacerdote al frente de la familia de Dios. Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe, interiormente purificados de una conciencia culpable y exteriormente lavados con agua pura. Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa”.

Dios anhela que nos acerquemos a él. Anhela que lo experimentemos al descubierto, cara a cara con los ojos de nuestros corazones abiertos y nuestros corazones llenos de asombro y admiración. La verdad más emocionante de nuestras vidas es que el Dios del universo, el Creador de todo, puede ser visto y conocido. Pasar tiempo con él es más satisfactorio, entretenido, edificante y mejor que cualquier otra forma en que podamos gastar nuestro tiempo. Si tenemos la fe para hacer un tiempo y dejar que Dios se mueva dentro de nuestros corazones, practicando la fe como la Palabra de Dios nos dice, experimentaremos una realidad desconocida e invisible a simple vista. Experimentaremos la realidad del cielo: Dios y el hombre unidos en comunión.

La fe es un regalo dado a aquellos que claman por conocer a Dios. Es un regalo dado por el Espíritu Santo en respuesta a nuestra desesperación por una relación. Si buscas más en tu comunión con tu Padre celestial, él responderá con un aumento de la fe. Él responderá a tu llamada llevándote a las profundidades de su amor infinito a donde perteneces, a donde siempre has pertenecido.

Que Dios te conceda hoy el "Espíritu de sabiduría y revelación" y te ilumine "los ojos del corazón" mientras pasas tiempo en oración.

Guía de Oración:

1. Medita sobre la importancia de la fe en la búsqueda del rostro de Dios.

“En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan” – Hebreos 11:6

“Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe” – Hebreos 10:22

Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor. Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón” – Efesios 1:17-18

2. Pídele a Dios que te aumente la fe. Pídele que abra los ojos de tu corazón para verlo. Pídele el Espíritu de sabiduría de la revelación en el conocimiento de él. Espera en él y permite que te llene de fe.

3. Pasa tiempo buscando el rostro de tu Padre celestial. Descansa en su presencia. Permítele que te muestre cosas nuevas sobre sí mismo. Pregúntale cómo se siente acerca de las circunstancias que están sucediendo en tu vida.

“El corazón me dice: ‘¡Busca su rostro!’. Y yo, Señor, tu rostro busco” – Salmo 27:8

Que seamos un pueblo que busque la plenitud de Dios. Que seamos hijos asombrados por la belleza, la majestad, el misterio y el amor de nuestro Padre. Dios tiene preparado para nosotros más cosas de lo que jamás podríamos pedir o imaginar, si lo buscamos con todo nuestro corazón. Lucha contra la mediocridad de este mundo y ve por el llamado superior de experimentar todo lo que Dios anhela darte.

Lectura Complementaria: Salmo 27

Por Craig Denison

 

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