La eternidad ahora mismo

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La vida eterna no comienza cuando damos nuestro último suspiro aquí en la tierra.

Pasaje Bíblico: “Dios hizo todo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del tiempo, aun cuando el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios realiza de principio a fin”. Eclesiastés 3:11

Tú y yo estamos viviendo en la eternidad… ahora mismo. La vida eterna no comienza cuando damos nuestro último suspiro aquí en la tierra; nosotros estamos experimentando en este momento la vida eterna en la relación con nuestro Padre. C.S. Lewis dijo en The Weight of Glory (El Peso de la Gloria): “No hay gente común. Tú nunca has hablado con un simple mortal. Las naciones, las culturas, el arte, las civilizaciones, todos ellos sí son mortales y su vida comparada con la nuestra es como la vida de un mosquito”. Eclesiastés 3:11 lo dice de esta forma: “Dios hizo todo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del tiempo, aun cuando el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios realiza de principio a fin”.

¿Qué significa para ti y para mi vivir en la eternidad ahora mismo? ¿Cómo sería para nosotros tener una perspectiva que va más allá de la naturaleza temporal y fugaz de este mundo, abarcando la línea de eternidad interminable a la cual realmente pertenecemos?

Tener una perspectiva eterna me hace vivir de manera drásticamente diferente. Mi corazón arde por vivir en obediencia a pasajes como Mateo 6:19-21 donde Jesús enseña: “No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”. La forma en que vivimos en este momento afecta nuestra eternidad. La forma en que buscamos las cosas de Dios tiene un impacto en cómo será nuestra experiencia cuando el cielo y la tierra pasen y Dios inicie la nueva era de la verdadera comunión cara a cara con él.

Ha llegado el momento de que dejemos de lado lo que nos enreda con el destino de esta era y vivamos para lo que es eterno. Ha llegado el momento de que dejemos de buscar el cumplimiento de aquello que es fugaz y, en cambio, busquemos la verdadera vida abundante aquí en la tierra al dar nuestro corazón al Padre. Gálatas 6:8 dice: “El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna”. ¿Dónde estás sembrando tu tiempo, energía, recursos y corazón? ¿Qué tesoro has guardado con tu amoroso y buen Padre celestial? ¿Qué estás haciendo para impactar la eternidad?

El Salmo 102:25-27 dice: “En el principio tú afirmaste la tierra, y los cielos son la obra de tus manos. Ellos perecerán, pero tú permaneces. Todos ellos se desgastarán como un vestido. Y como ropa los cambiarás y los dejarás de lado. Pero tú eres siempre el mismo, y tus años no tienen fin”. Adoramos a un Dios que ve toda la eternidad de un vistazo. Él habita en toda la extensión de la eternidad de manera perfecta y completa. Él es el Dios de tu pasado, presente y futuro. Darle tu vida a él y a su voluntad es invertir en aquello que satisfará plenamente los deseos de tu corazón para siempre. El Dios que te ha formado sabe eso que hará que tu corazón sea verdaderamente feliz, y te está llamando a que te alejes de lo que demanda esta era y a que sigas de todo corazón los propósitos y planes de su reino. Que puedas invertir tus afectos, tiempo, recursos y corazón con tu Padre amoroso y bueno. Que puedas vivir para la eternidad y te deshagas de la carga y el peso de este mundo, y que experimentes hoy la vida abundante que proviene de reconocer la naturaleza eterna de todo lo que haces.

Guía de Oración:

1. Medita en el destino eterno al que perteneces. Piensa en cómo será el cielo. Permite que la Biblia estimule tu deseo de vivir para el cielo y no para las cosas del mundo.

“Ciertamente les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida”. Juan 5:24

“En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes”.  Juan 14:2

“Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad”. Hebreos 11:6

2. ¿En qué aspectos de tu vida podrías adoptar una perspectiva más eterna? ¿En qué áreas estás viviendo para lo fugaz y temporal en lugar de para lo eterno?

“No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”. Mateo 6:19-21

3. Tómate un tiempo para descansar en la presencia del Dios que mora en la eternidad. Permítele que te llene, te refresque y te reviva. Pídele que te llene con el deseo de buscar la eternidad con mayor fervor.

“Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor, enviándoles el Mesías que ya había sido preparado para ustedes, el cual es Jesús. Es necesario que él permanezca en el cielo hasta que llegue el tiempo de la restauración de todas las cosas, como Dios lo ha anunciado desde hace siglos por medio de sus santos profetas”. Hechos 3:19-21

Que Isaías 57:15 te llene de alabanza y admiración por el Dios al que sirves y amas:

“Porque lo dice el excelso y sublime, el que vive para siempre, cuyo nombre es santo: ‘Yo habito en un lugar santo y sublime, pero también con el contrito y humilde de espíritu, para reanimar el espíritu de los humildes y alentar el corazón de los quebrantados’”.

Lectura Complementaria: Hebreos 11

Por Craig Denison

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