La autoridad del Rey Jesús

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¿Qué significa para nosotros hoy servir al Gran Rey en quien reside toda autoridad y bondad?

Pasaje Bíblico: “Después de que Jesús dijo esto, dirigió la mirada al cielo y oró así: ‘Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti, ya que le has conferido autoridad sobre todo mortal para que él les conceda vida eterna a todos los que le has dado’”. Juan 17:1-2

Juan 17:1-2 marca el comienzo de uno de los pasajes más poderosos de toda la Biblia. Jesús ora al Padre y dice: Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti, ya que le has conferido autoridad sobre todo mortal para que él les conceda vida eterna a todos los que le has dado”. Jesús sabe que su tiempo en la tierra está llegando a su fin. Él sabe que debe sacrificar su vida para que se abra la puerta hacia una relación restaurada con el Padre para todos los que depositen su fe en él.

Qué buena noticia es que el Padre le haya dado al Hijo "autoridad sobre todo mortal". Tú y yo servimos al único Rey verdadero de toda la humanidad. Jesús es el Rey de toda la tierra. Y nuestro Rey es aquel que le pediría al Padre que lo enviara a morir para que pudiéramos vivir. Nuestro Rey voluntariamente da su vida por nosotros que no hemos hecho nada para merecer su bondad.

Colosenses 1:15-20 dice:

“Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito[a] de toda creación, porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él. Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo coherente. Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de la resurrección, para ser en todo el primero. Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud y, por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz”.

Y luego Pablo escribe en Colosenses 2:13-15: “Antes de recibir esa circuncisión, ustedes estaban muertos en sus pecados. Sin embargo, Dios nos dio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados y anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz. Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal”.

¿Qué significa para nosotros hoy servir al Gran Rey en quien reside toda autoridad y bondad? ¿Cómo sería la vida si nos sometiéramos completamente a su autoridad? Toda la creación responde a su nombre. Toda la humanidad se inclinará un día ante él. Pero, ¿cómo sería tu vida si hoy tomaras la decisión de entregarla voluntariamente en respuesta a su señorío? ¿Cómo sería coronarlo como Rey de tus planes, esfuerzos, emociones, relaciones, finanzas, pasado presente y futuro? No fuiste creado para ser el rey de tu propia vida. No fuiste creado para soportar la carga de hacer la vida lejos del señorío de Jesucristo. Y nunca conocerás la verdadera paz, la alegría, el propósito y el amor hasta que sometas todo lo que eres a todo lo que Dios es.

Tómate un tiempo en la oración guiada para meditar sobre la autoridad y el poder de Jesús. Dale gracias por su sacrificio amoroso y corona hoy al Rey de tu vida.

Guía de Oración:

1. Medita en la autoridad y el poder de Jesús. Permite que la Biblia te llamen a un estilo de vida de obediencia y adoración.

“Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti, ya que le has conferido autoridad sobre todo mortal para que él les conceda vida eterna a todos los que le has dado”. Juan 17:1-2

“En su manto y sobre el muslo lleva escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores”. Apocalipsis 19:16

“Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito[a] de toda creación, porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él. Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo coherente. Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de la resurrección, para ser en todo el primero. Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud y, por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz”. Colosenses 1:15-20

2. Agradécele a Jesús por su sacrificio. Reflexiona sobre la profundidad de la gracia y el poder de Dios demostrados en el sacrificio de Jesús. Dios considera que la relación restaurada contigo vale la muerte de su Hijo perfecto y único.

“Antes de recibir esa circuncisión, ustedes estaban muertos en sus pecados. Sin embargo, Dios nos dio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados y anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz. Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal”. Colosenses 2:13-15

“Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas; por tu voluntad existen y fueron creadas”. Apocalipsis 4:11.

“Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”.  Juan 3:16

3. Corona a Jesús como el Señor de tu vida. Comprométete a entregarle todo hoy. Entrega el control de tus planes, relaciones, finanzas y emociones a quien te guiará a diario en la vida abundante que puedes tener gracias a su muerte.

Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”. Juan 10:10

“Señor, yo sé que el hombre no es dueño de su destino, que no le es dado al caminante dirigir sus propios pasos”. Jeremías 10:23

“Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios”. Romanos 12:1

Tener la autoridad sobre tu propia vida es arrancarte lejos de una vida llena de la gracia inimaginable de Dios. Dios no bendecirá lo que no es su voluntad. Él espera pacientemente día tras día a que simplemente elijamos someternos a él y seguirlo. Él anhela el día en que dejemos de someternos a nuestro propio orgullo, nos entreguemos a él y descubramos la riqueza de la vida que hay disponible para nosotros solo en él. Que hoy tengas el coraje y la humildad de rendirte a Dios y seguirlo.

Lectura Complementaria: Colosenses 3

Por Craig Denison

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