Jesús, el mejor amigo

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Jesús no sólo nos ofrece Su amistad, sino que nos promete lo que ningún amigo en el mundo nos podrá dar.

“Pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer” – Juan 15:15

Para algunas, el tema de la amistad nos evoca sentimientos cálidos y agradecidos. Para otras, es un tema delicado que despierta emociones profundas de dolor o soledad. Sé que es un hecho que algunas de ustedes lloran cuando leemos acerca de David y su amistad con Jonatán, ya que has anhelado por una amiga – incluso has orado por ella – pero nunca has conocido ese tipo de auténtica amistad.

¿Puedo hablar con todas ustedes por un minuto? Te pido que te apoyes en la Palabra y dejes que hoy Dios sea tú consuelo en este lugar difícil…

“Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Esto os mando: Que os améis unos a otros.” – Juan 15: 12-17

Dado que las relaciones terrenales siempre se componen de dos pecadores, todos hemos experimentado momentos en nuestras amistades (o en la falta de ellas) en los que nos han tratado de manera incómoda. Pero mientras más camino con Jesús, más puedo aceptar estas respuestas incómodas porque me recuerdan que yo nunca fui hecha para encontrar comodidad duradera y satisfacción en este mundo – ni de mis posesiones, ni de mi ubicación, ni desde mi posición social, ni de las personas que Dios ha puesto en mi vida.

En lugar de ello, nuestro amoroso Padre anhela que le miremos a Él.

Para buscarlo por encima de todo lo demás.

Para encontrar la comodidad, la paz, el descanso y la fuerza en Él.

David pudo haber sido un amigo fiel, pero Jesús es el mejor amigo.

Respira profundamente y deja que la verdad de las Escrituras de hoy se derrame encima de tu alma cansada de anhelar amistad:

Jesús, el amigo sacrificado

“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.”  El entorno era el de la Última Cena; el público era Sus discípulos. La noche había girado en torno al gran amor de Jesús por los que lo conocían más íntimamente. Ya había lavado sus pies, había hablado de los detalles íntimos de sus últimos momentos en la tierra, los consoló con la promesa del Espíritu Santo y los desafió a permanecer en Él. Al día siguiente, Jesús estaría dispuesto a entregar su vida por sus amigos. ¿Puedo desafiarte a que nunca te olvides de eso? Derrotaría el pecado y la muerte, y haría un camino para que tú y yo pudiéramos encontrar misericordia, gracia, perdón y todo lo que necesitamos en Él. Puedes dejar de buscar.  Mayor amor que este nadie lo tiene.

Jesús, el amigo accesible

“Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. ” En nuestra sucia condición, pecadoras, sin embargo redimidas, somos bendecidas más allá de la comprensión de ser llamadas servidoras (o esclavas) de Cristo. Como seguidoras de Jesús, hemos sido reconocidas, compradas con Su sangre preciosa, su propiedad, protegidas, previstas, y hemos obtenido el estado de para-toda- la-vida en la familia de Dios. 

Pero si eso no fuera suficiente Él nos llama amigas.  Esto no es una relación limitada, de acceso cerrado. Los esclavos están llamados a obedecer sin comprender pero, a causa de Jesús, las que estamos en Cristo tenemos acceso a todo el conocimiento y la comprensión de que debemos obedecer los mandamientos de Dios y ser consoladas por Su amor. Trata detenidamente de entender el concepto entorno a ese tipo de amistad. Su yugo es fácil, y su carga ligera (Mateo 11:30) y Él nunca está lejos de ninguna de nosotras (Hechos 17:27). 

Jesús, el perfecto amigo

Porque el pecado entró en el mundo, nunca nos falta en nuestras relaciones humanas. Pero hay Uno que es el perfecto amigo.  Incluso cuando el mundo lo rechazó, Jesús dio su vida para salvarnos, abriendo un camino para que le conozcamos íntimamente. Y por eso, por encima de todo Él se dedicó a amar a los demás. Él nos amó primero, nos muestra el camino.

Por Whitney D.

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