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Invirtiendo en las jóvenes

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Debemos preparar a nuestras jóvenes para que sepan tomar decisiones que honren a Dios.

“Y había criado a Hadasa, es decir, Ester, hija de su tío, porque era huérfana; y la joven era de hermosa figura y de buen parecer. Cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la adoptó como hija suya”, Ester 2:7

¿En quién estás invirtiendo?

Mardoqueo invirtió en Ester. La adoptó como hija (2:7), la educó (2:20) y la cuidó, dándole seguimiento a su vida muy de cerca (2:11). Su tierno cuidado le terminó ganando el respeto y amor (4:5) de Ester.

Cuando “la piña se puso agria” para los judíos, esto es, cuando la situación se tornó difícil, la educación de Mardoqueo produjo frutos de obediencia, valentía y firmeza en la vida de Ester. Sabe Dios que para esa hora ella había sido preparada.

En el momento de la prueba, Mardoqueo no recurrió a la manipulación, ni le reprochó a Ester, ni sacó en cara todo cuanto él había hecho por ella, sino que como siervo de Dios la aconsejó sabiamente de manera espiritual.

Amadas, nosotras también necesitamos invertir en la juventud con una instrucción bíblica, sabia y amorosa. Debemos preparar a nuestras jóvenes de modo que en las encrucijadas de la vida, ellas sepan tomar decisiones que honren a Dios y exhiban la entereza de una Maestra del Bien.

Oración: Señor, Me propongo tomar el tiempo y esfuerzo de invertir en otras mujeres, especialmente en las jóvenes, del mismo modo que tú y otras mujeres de fe y virtud han invertido en mí. En el nombre de Jesús, Amén.

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