Humana vs. Perfecta

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El hecho de que no podamos alcanzar la perfección por nuestras propias fuerzas, no nos habilita para pecar libremente.

“No hay una sola persona en la tierra que siempre sea buena y nunca peque” – Eclesiastés 7:20 (NTV).

El deseo de ser perfecta y mostrarte intachable con los demás es algo que no puedes lograr. Nunca en esta vida materialista lograrás acumular todas las cualidades, reunir todos los atributos para alcanzar un estado de máxima perfección y quedarte ahí por siempre. Eso no existe para los seres humanos.
El ideal de perfección en este contexto terrenal sólo es una idea, de ahí no pasa nada más. He visto una frase circular en la red, con sus variantes:

“Nací para ser humana, no perfecta”.

A simple vista pareciera concordar con lo que venimos diciendo, pero déjame mostrarte una  sola razón de por qué esta frase es errónea:

Naciste para ser perfecta, no humana.

El diseño original de Dios incluía la perfección de su creación, pero ya sabes, el pecado estropeó todo convirtiendo la raza humana en seres mortales e imperfectos; así que desde un principio el hombre fue destinado para ser perfecto.

Ahora, el hombre en estado de pecado no puede ser intachable, pero aun así Dios le marca el estándar de perfección:

“Perfecto serás delante de Jehová tu Dios” – Deuteronomio 18:13

Dios sabe que no puedes llegar a ser perfecta, pero te marca la meta: debes llegar allí.

Pero, ¿por qué Dios diría algo así?

Cuando hablas de perfección nombras algo que ya está acabado, algo que no necesita modificación alguna, pero cuando hablas de algo imperfecto, estás diciendo todo lo contrario.

Dios desea que llegues a una completa perfección en todo lo que eres, pero primero debes ser imperfecta para que la perfección de Dios moldee tu imperfección.

Naciste humana, pero no para quedarte por siempre en ese estado, recuerda que un día nuestro cuerpo terrenal será cambiado por uno celestial. Allí en el cielo habitaremos con Cristo y es en ese momento clave de nuestra historia donde alcanzaremos la completa perfección.

Entonces: Que no puedas alcanzar la perfección ahora mismo, no te habilita para pecar libremente.

Bajo el título de “No soy  perfecta” se esconde el plan diabólico que te insta a pecar con tranquilidad, haciéndote creer que tienes derecho a equivocarte cuantas veces quieras por el hecho de ser humana.
Tú no puedes aceptar esta corriente de pensamiento erróneo, no puedes estar tranquila sabiendo que estás en pecado. Por más pequeña que sea tu equivocación, si el Espíritu Santo habita en tu corazón, Él hará que tu conciencia te acuse hasta que vayas ante Dios en busca de su perdón; esta es la clase de pensamiento que Dios desea que tengamos.

El bello rostro que ves a diario frente al espejo dejará de serlo, entonces, tú debes elegir si quieres seguir atesorando lo humano o elevarte por encima de ello y cultivar tu corazón para alcanzar un día la verdadera perfección.

Es cierto, no soy perfecta, pero me dirijo hacia allí.

Preguntas de reflexión:

  1. ¿Qué palabras te gustaría que dijera la gente de ti el día de tu funeral?
  2. ¿Cuál es la diferencia entre la sabiduría, el conocimiento y la inteligencia? ¿Cuál de las tres quieres tener tú?
  3. ¿En qué consiste el equilibrio de la vida?
  4. ¿Ya hiciste tus ejercicios para fortalecer la sabiduría?: Habla menos, escucha más. ¿Qué otros ejercicios puedes añadir a esta rutina?
  5. ¿Por qué salomón no encontró a una Mujer entre un grupo de mujeres?

Por Angélica Jiménez

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