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Evaluar y confiar

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Confiar es la única respuesta lógica cuando entendemos quién es nuestro Dios.

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas”, Efesios 2:10

Leemos este pasaje y lo creemos, pero al mismo tiempo nos preguntamos: “¿cómo lo podemos ver en nuestras vidas?”. Un ejemplo sencillo es cuando hablamos con alguien y lo que decimos es exactamente lo que ellos necesitan escuchar en este momento. 

A veces creemos que las ideas vienen de nosotros, cuando en realidad el Señor es quien nos dirige (Proverbios 16:9). Cuando eso ocurre, no nos percatamos de que es Dios mismo quien está hablando o trabajando a través de nosotros hasta que vemos los resultados. Él está poniendo las palabras e ideas en nuestros corazones y mentes para que podamos hacer su trabajo, “porque Dios es quien obra en ustedes tanto el querer como el hacer, para Su buena intención” (Filipenses 2:13).  

Recuerdo una ocasión cuando le dije a una persona algo que no era típico de mí. Al momento de hablar, hasta me pregunté internamente, “¿por qué estoy hablando sobre esto?”. Estaba rompiendo una de mis reglas de evangelización mientras le compartía, pero, como ya había comenzado, continúe. Después de ver su respuesta, era obvio que esto no venía de mí, sino que fue Dios quien había orquestado todo. Algo había pasado en la vida de esta mujer muchos años atrás y nunca había entendido por qué, pero con lo que “yo” le dije ella lo entendió y podía ver al Señor no solamente trabajando en su vida sino llamándola, ¡y entregó su vida a Él! 

Yo estoy segura de que el Señor me puso en esta situación no solamente para usarme y traer a una persona a su reino, sino para aumentar mi fe. Este tipo de situaciones hacen que la Biblia se haga más real, como cuando el Señor le dijo a Moisés “¿Quién ha hecho la boca del hombre? ¿O quién hace al hombre mudo o sordo, con vista o ciego? ¿No soy Yo, el Señor? Ahora pues, ve, y Yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que has de hablar” (Éxodo 4:11-12).

En Dios no hay coincidencias

En la Palabra podemos encontrar varios ejemplos donde se muestra este principio. Mira la vida de Moisés. El faraón había emitido un decreto para matar a todos los niños hebreos. Para salvar a su hijo, Jocabed lo puso en una canasta que colocó en la orilla del Nilo. Por “casualidad” la hija de faraón encuentra a Moisés y lo cría como a su propio hijo.

Ponte en los zapatos de Jocabed. ¿Crees que ella estaba segura de que la hija de faraón no iba a tener el mismo sentir que su padre? ¿Fue coincidencia que la hija de faraón estuviera pasando a esa misma hora? Y, considerando que Miriam tenía solo diez años en ese momento, ¿crees que ella tenía sabiduría para sugerir la búsqueda de una nodriza? Claro que no. Todo esto fue orquestado y controlado por Dios, para que Moisés tuviera la familiaridad con faraón que años después lo haría capaz de liberar a Su pueblo.

La mujer que derramó un frasco de perfume muy costoso sobre la cabeza de Jesús días antes de Su muerte es otro ejemplo (Marcos 14:3-9). ¿Sabía ella que estaba ungiendo el cuerpo de Jesús para su sepultura como la costumbre judía requería? Claro que no, el Señor estaba trabajando en su corazón para hacerlo.

El Dios omnipresente, omnisciente y todopoderoso está en control de todos las cosas y Él está por nosotros (Romanos 8:28). Por ello es necesario que observemos y evaluemos lo que está pasando a nuestro alrededor a través de los ojos de Cristo, para poder seguir sus pasos. Cuando morimos a nosotros mismos y vivimos para Cristo, nada de lo que está pasando puede derrotar nuestra fe, porque lo que nos toma de sorpresa nos hará reevaluar nuestros pensamientos para realinearlos a los pensamientos de Cristo (Gálatas 2:20).

“¿Quién de ustedes, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida? …Y si Dios así viste la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará Él mucho más por ustedes, hombres de poca fe?” (Mateo 6:27, 30).  

¡Confiar es la única respuesta lógica cuando entendemos quién es nuestro Dios! 

Evalúa lo que Él está haciendo en tu vida y camina sobre Sus huellas, porque Él es por nosotros y Él es el único que tiene el poder para llevar a cabo un plan maravilloso en tu vida.

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