¿Estás sufriendo de osteoporosis espiritual?

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Así como ocurre con nuestros huesos, descuidar la columna vertebral de nuestra vida espiritual traerá malas consecuencias.

Una de mis teorías de la vida, es que una de las razones por las que El Señor nos ha dado enfermedades físicas es para que podamos entender mejor las enfermedades espirituales. Una de ellas es la osteoporosis.

Para comenzar: ¿Qué es la osteoporosis?

Es un trastorno esquelético caracterizado por una disminución de la masa ósea, con un consecuente incremento en la fragilidad del hueso y susceptibilidad a las fracturas. Muchos no se dan cuenta de que el hueso es un órgano vivo que es reemplazado de manera constante. Cada 10 años el esqueleto completo ha sido remodelado. Hay células que remueven el hueso viejo y otras células que reemplazan el hueso removido. El control de estos ciclos es complicado y, sin entrar en detalles, hay muchas hormonas y proteínas que lo controlan.

Nuestra vida espiritual no es diferente. 2 Corintios 4:16 nos recuerda que “Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día.”

El pico de la masa ósea llega en la década de los veintes y, por ende, la importancia de la ingesta adecuada de proteína y calcio en la niñez. El calcio y la proteína de nuestra vida espiritual es el estudio de Su palabra, y como el conocimiento es acumulativo, siempre es mejor comenzar más temprano y seguir aumentándolo a través de la vida.

En las edades de levantar una familia, los quehaceres muchas veces nos mantienen ocupados y sin mucho tiempo disponible para estudiar la Palabra. Tenemos que aprender a aprovechar el poco tiempo que tenemos para mantenernos saludables. Y cuando los niños son más grandes, podemos aumentar el tiempo alcanzando la meta y ponernos más fuertes con los huesos espirituales.

La osteoporosis es un ejemplo perfecto para la vida cristiana. Para tener huesos espirituales fuertes tenemos que comenzar lo más temprano posible y poner la atención necesaria en formar bien nuestros huesos espirituales. Al llegar a Cristo, tenemos que quitar el hueso mundano y reemplazarlo por el hueso sano de Cristo.

Consejos para la prevención de la osteoporosis física y espiritual

1- Una buena ingesta de calcio (Biblia) durante toda la vida, comenzando en la niñez

Si la ingesta de calcio es deficiente en esta edad, el pico de masa ósea será menor y, entonces, cuando se está en la etapa de perder el hueso, se llegará al umbral de fracturas más joven. Lo mismo ocurre en nuestra vida espiritual. Tenemos que tener una ingesta buena de la Biblia para que nuestra “columna vertebral” espiritual sea bien formada. Entonces, en vez de perder hueso o tener fracturas con las crisis de la vida, estamos fortaleciendo los mismos.

2- Exposición al sol (enseñanza) a diario

Tenemos que exponernos al sol sin protector solar para que la vitamina D pueda ser fabricada en la piel. La vitamina D nos ayuda a absorber mejor el calcio en la dieta. La vitamina D espiritual será recibir enseñanzas a través de cristianos maduros como pastores, escritos, discipulados o mentores. Tenemos que exponernos con una mente abierta al Espíritu Santo y no con el “protector solar” de creencias falsas o mundanas. Dios habla a través de Su palabra y Su gente, y esto nos puede ayudar a entender mejor Sus enseñanzas.

3- El ejercicio (aplicación de lo aprendido) es importante para fijar el calcio en los huesos

Los ejercicios que ayudan son las pesas. En la niñez se debe de ser cautelosa con las pesas, pero podemos comenzar a la edad de nueve años utilizando las que no sean excesivas. Espiritualmente, cuando aplicamos lo que hemos aprendido a través de los obstáculos (pesas) de la vida, formamos “huesos” fuertes y salimos como vencedoras de los tiempos difíciles. Con los niños, debemos enseñarles a resolver los problemitas con una cosmovisión cristiana; serán como las pesas leves que necesitan para comenzar a formar sus huesos espirituales.

¿Cuándo debo comenzar a cuidarme?

Hay algunas personas que llaman a la osteoporosis la enfermedad pediátrica que se presenta en la vejez, porque es totalmente asintomática hasta que hay una fractura. Hay mucha verdad en esta afirmación. La única forma para prevenirla es comenzando a cuidarse desde la niñez.

Esto, debo decir, es una analogía perfecta de los pecados ocultos. Muchas veces estos pecados están causando daño en nuestros corazones pero todavía no están demostrando síntomas. Con el tiempo, cuando los síntomas se presentan, el daño ya se ha hecho y tenemos que pagar el precio de las consecuencias cuando uno podía haberlo prevenido muchos años atrás si hubiéramos puesto atención a tiempo (Salmos 32:3-4).

En términos de la osteoporosis, una adecuada ingesta de productos que contienen calcio es vital, pero no en pastillas, sino en la dieta. Con el pecado, la dieta también es importante. Una buena ingesta de la Palabra y oración son necesarios. Si siempre se está usando las “pastillas” espirituales, como la palabra pre-digerida de los devocionales, y nunca se estudia la Biblia por sí mismo, nunca se aprenderá a pensar como una cristiana madura. Este tipo de dieta (devocionales) es un suplemento para ayudarnos a entender lo que El Señor ha dicho a otros, pero no debe ser nuestro sustento. Es una adición al estudio bíblico y no un sustituto.

Los ejercicios con pesas también son importantes, pero en los niños no se puede comenzar muy temprano y, cuando se usan, usar pesas ligeras o ejercicios de resistencia. El ejercicio espiritual también es necesario para sus hijos. Protegerlos de todos los problemas no les ayudará a manejar la vida luego de que hayan crecido, sin embargo tenemos que cuidarlos y guiarlos con los problemas que ellos pueden manejar. Luego, con la madurez, él o ella serán capaces de manejar las tentaciones y obstáculos con más facilidad. Tenemos que ayudarlos a aplicar lo que están aprendiendo en la Biblia y lo que están oyendo del Señor en oración (Santiago 1:22).

La exposición al sol es necesaria para aumentar la absorción de calcio de la dieta. En la vida Cristiana es el Espíritu Santo quien es nuestro “sol” y que nos ayuda a mejorar el entendimiento de nuestra ingesta bíblica (1 Corintios 2:10). Y así como nos bronceamos con la exposición al sol, en la vida cristiana nosotros podemos brillar en la oscuridad con el bronceado de Jesucristo (Juan 7:38).

Recuerda, la salud espiritual es aun más importante que la salud física. Cuídala y nuestro Señor la usará para Su gloria.

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