¿Estás satisfecha con el lugar donde Dios te ha colocado?

Description

Lo importante no es lo que hagamos sino que nos deleitemos en hacer aquello que Dios nos ha encargado.

La soberanía de Dios es algo que los creyentes no nos atreveríamos a cuestionar nunca, al menos no de una manera pública y abierta. Muchas veces ni siquiera estamos conscientes de tal pecado. Estamos dispuestas a reconocer que Dios tiene absolutamente todo el derecho de colocarnos en el lugar preciso en el que nacemos y nos desarrollamos, el cual incide casi siempre en el resultado de lo que somos.

Pero la realidad es que no siempre estamos cómodas con el lugar o la situación donde Dios nos ha colocado, ya sea de forma temporal o permanente. El asunto es si estamos dispuestas a glorificar a Dios sin importar cómo nos sintamos o dónde Él nos haya colocado.

La historia que relata 1 Samuel 14: 1-13, ilustró esto en mi mente. Todas hemos oído hablar de Jonatán, hijo del rey Saúl, del linaje real. Pero, ¿qué sabemos acerca de su escudero? Para comenzar, en ese texto, ni siquiera se menciona su nombre. Solo conocemos por la naturaleza de su oficio que debía ser un muchacho joven entre los 8 y 14 años de edad y que normalmente se encargaba de cargar las armas de su señor.  

Lo que sí sabemos es que estuvo dispuesto a hacer lo que correspondía en el momento indicado (1 Samuel 14:7). Pudo acobardarse ante el temor por los desfiladeros que tendría que atravesar, la misión que su amo le estaba proponiendo no tenía ninguna oportunidad de éxito que no fuera basada en las palabras que pronunció Jonatán: “quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos”, 1 Samuel 14:6 

Este joven estuvo dispuesto a arriesgar su vida, se empeñó y se esforzó en respaldar la hazaña de su amo. Él sabía que si alcanzaban el éxito, la victoria no sería suya sino de su señor, aun así lo siguió por los peñascos.  Debido a la que podría ser su edad, podemos suponer que sus manos eran más pequeñas y sus piernas más cortas, pero aun así nos dice el versículo: "Y subió Jonatán trepando con sus manos y sus pies, y tras él su paje de armas (escudero); y a los que caían delante de Jonatán, su paje de armas que iba tras él los mataba", 1 Samuel 14:13. Dios quiso darle la victoria a Israel y turbar a los filisteos por la incursión de Jonatán y escudero, pero nunca más se menciona este jovencito.

La pregunta que quiero que nos hagamos es: si estuviéramos al  lado de Jonatán, ¿estaríamos dispuestas a ser su paje de armas? Hoy en día ese no es un oficio común, pero de manera más realista ¿estás dispuesta a sostener la labor de otros con tu trabajo aunque esto implique que nunca seamos mencionadas o reconocidas? o ¿A cargar las “armas” de los demás para que ellos avancen aunque nuestro nombre no sea mencionado? Puede ser que tu rol como escudero sea en tu casa como esposa, o en tu trabajo como empleada, o en la iglesia como miembro, o en el mundo.

Lo importante no es lo que hagamos sino que nos deleitemos en hacer aquello que Dios nos ha encargado. Como mujeres, nuestro lugar como ayuda idónea es hermoso y necesario para cumplir con el propósito de Dios para reflejar Su gloria en el mundo, la iglesia y la familia,  y para que Cristo sea reflejado a través de nuestras vidas de manera que cada día Su gloria brille mientras nosotras menguamos.

Por Sandra Isabel Patín de Matos

Please register for a free account to view this content

We hope you have enjoyed the 10 discipleship resources you have read in the last 30 days.
You have exceeded your 10 piece content limit.
Create a free account today to keep fueling your spiritual journey!

Already a member? Login to iDisciple

Related
Para un tiempo como este
Aviva Nuestros Corazones
Desafío a dar gracias (Día 3)
Wendy Bello
Amor en acción
Maestras del Bien
Una idea maravillosa
Maestras del Bien
Contrastes complementarios
Maestras del Bien
Follow Us

Want to access more exclusive iDisciple content?

Upgrade to a Giving Membership today!

Already a member? Login to iDisciple