Esperando con gozo

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Dios nos pide que creamos en Él y que lo demostremos.

“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!”, Filipenses 4:4

La historia de Israel y su liberación por parte de Dios es una oportunidad para observar y aprender cómo obra Dios. Ante el problema de no tener nada al salir de Egipto, de tener las manos vacías, ¿qué hizo Dios?

- "Le dio gracia al pueblo delante de los egipcios y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios" (Éxodo 12:36).

- Cuando Faraón salió a perseguirles después de haberles dejado ir, estando el pueblo sin salida, Dios les abrió camino en medio del mar (Éxodo 14).

- Al sentir sed, les dio agua, la encontraron y estaban amargas; pero Dios obró y "las aguas se endulzaron" (Éxodo 15:25).

Y así, por todo el desarrollo de Israel como nación, hubo siempre un problema, un tiempo de espera y una solución. En el tiempo de espera, Israel se desesperaba, "murmuraba" (Éxodo 15:24; 16:2; 16:8) y se quejaba. Lo cierto es que nuestro buen Dios siempre solucionó sus problemas de maneras que ellos no conocían ni esperaban. Y este es un principio que se puede aplicar a nosotras también. Tendremos siempre: Un problema, Un tiempo de espera y Una solución.

"Regocijaos en el Señor siempre" demanda que nuestra mirada sea quitada de las circunstancias y puesta en el Dios que obra para arreglarlas, que soluciona todo problema. Él nos pide que actuemos creyendo y que lo demostremos. Nuestra esperanza y confianza descansan en Su poder y no en tener una solución. Al tener nuestros ojos puestos en Él, es solo cosa de tiempo para ver Su salvación, para ver Su poder actuar en favor nuestro.

No hay nada que Dios no pueda solucionar, nada hay que sea más grande que Él. Temer ante el problema es creer que en el Señor no hay poder suficiente. Por lo tanto, en nuestro tiempo de espera, podemos hacer una de dos cosas: desesperarnos, murmurar y actuar por nuestra cuenta; o esperar con gozo en Su solución.

No necesitamos autoconvencernos, solo debemos creer con fe. Esta fe la proporciona el Espíritu de Dios que mora en nosotras, por lo que amadas, esperemos con gozo y que diga nuestra alma: ¡Si Dios es por nosotras, quién contra nosotras! (Romanos 8:31).

Oración: Señor y Dios eterno, lleno de poder y gloria, te pedimos que abras nuestros ojos y entendimiento para no solo creer en tu grandeza, para entender que controlas todas las cosas, que tienes un tiempo y un medio para actuar, sino también que mientras esperemos tu respuesta, estemos esperando con gozo. Te lo suplicamos en el nombre de Cristo Jesús, amén.

Por Rosa Glennys Rodríguez 

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