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Escucha mi clamor

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¿Cómo podemos estar seguros de que Dios escucha o contesta nuestras oraciones?

Señor, ¡escucha mi clamor! ¡Dame entendimiento, conforme a tu palabra! ¡Que llegue mi oración a tu presencia! ¡Líbrame, como lo has prometido!Salmo 119:169-170

¿Qué lamentos le llevas al Señor? Podemos pedirle por nuestros familiares o amigos o por nuestras necesidades personales. Nuestras oraciones a menudo cubren todos los aspectos de nuestra vida: fe, relaciones, trabajo, hogar y finanzas. ¿Escuchará el Señor nuestros lamentos? ¿Cómo y cuándo responderá? Nos unimos al salmista para orar por una respuesta a esas preguntas: "¡Dame entendimiento conforme a tu palabra!"

Esta es una oración que Dios ha respondido. Él aborda nuestras preguntas sobre la oración y nos da entendimiento de acuerdo con su Palabra. En ella Dios promete: “Invócame en el día de la angustia; yo te libraré, y tú me honrarás” (Salmo 50:15). Jesús dijo: "Ustedes deben orar así" (Mateo 6:9a) y luego nos enseñó las palabras que conocemos como el Padrenuestro, palabras preciosas que proporcionan un patrón para todas nuestras oraciones.

La Palabra de Dios nos enseña a "orar sin cesar" (1 Tesalonicenses 5:17), algo que también aprendemos del salmista, cuyas palabras inspiradas por el Espíritu a menudo hacemos propias. Y cuando no sabemos qué palabras usar: "el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles" (Romanos 8:26b). Las enseñanzas de la Palabra se ilustran con el ejemplo de nuestro Señor y sus discípulos. Jesús se retiraba para orar o pasaba toda la noche en oración. Cuando fue traicionado, llevó su angustiada petición al trono de su Padre Celestial. Los seguidores de Jesús siguieron el ejemplo de su Señor, orando a menudo por fortaleza en medio de la misión y el martirio.

Mientras ora por comprensión, el salmista también suplica: “¡Que llegue mi oración a tu presencia! ¡Líbrame, como lo has prometido!". Esa súplica fue respondida de acuerdo con otra promesa de la Palabra: "Antes de que me pidan ayuda, yo les responderé; no habrán terminado de hablar cuando ya los habré escuchado” (Isaías 65:24). Antes de invocarlo, incluso antes de la fundación del mundo, Dios nos eligió en Cristo para ser suyos (ver Efesios 1:4). Antes de que supiéramos o reconociéramos nuestra necesidad, antes de que naciéramos, Dios envió a su Hijo para salvarnos. Fuimos liberados de acuerdo con la promesa de la Palabra de Dios, con la Palabra hecha carne a través de la vida, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Porque Dios mostró su amor por nosotros en que “cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8).

ORACIÓN: Padre celestial, a través de tu amor por nosotros en Cristo Jesús, escucha y contesta nuestras oraciones. Cuando tengamos dudas o cuando no sepamos qué decir, danos entendimiento de acuerdo a tu Palabra. En Jesús. Amén.

Para reflexionar:

1. ¿Cómo podríamos mejorar nuestro entendimiento de la Palabra de Dios?

2. Cuando la oración parece inútil, ¿qué haces para centrarte en Dios y en su Palabra?

Por: Dra. Carol Geisler

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