¿Es Dios demasiado grande para las pequeñas cosas?

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Bethany Baird hace un reto a comenzar a buscar pruebas y evidencias de Dios trabajando en los pequeños detalles de nuestras vidas.

Mi hermana menor, Rebekah, y yo estábamos saliendo de Starbucks. Teníamos muchísima prisa por llegar a casa para la celebración familiar del cumpleaños de nuestro hermano.

Nos subimos a la camioneta, coloqué la llave en el encendido y traté de girarla. La llave se atascó. No giraba. Esto ya me había pasado unas cuantas veces, pero con unos golpecitos y unos meneos fuertes podía lograr hacerla girar… pero no fue así esta vez.

Intenté por 10 minutos que la llave se moviera pero nada pasó. Yo le di vueltas a esa llave hasta que me dolió la mano. Me rendí. Tiré las llaves en el asiento y dije: “¡Inténtalo tú!” Mi hermanita golpeó, meneó y movió la llave, pero al final obtuvo los mismos resultados.

Dios quiere que lo busquemos todos y cada uno de los días, para las cosas grandes y para las cosas pequeñas.

Le envíe un mensaje de texto a mi familia: “Hey, Beks y yo estamos tratando de salir de Starbucks pero el carro no enciende, seguiremos intentando”. Inmediatamente envíe el mensaje de texto la pantalla de mi celular se apagó y me di cuenta de que la batería de mi celular estaba muerta.

¡Excelente! Ahora estamos atrapadas sin ningún modo de contactar nuestra familia para que nos ayuden.

En casos de emergencia intenta… ¿la oración?

Después de intentarlo por unos minutos más, me sentí desesperada. Mire a Rebekah y dije: “Tal vez deberíamos detenernos y orar”. En mi corazón pensé: “voy a orar, pero no estoy segura de que esta sea una oración de importancia. ¿Realmente se preocupa Dios por los pequeños detalles de mi vida?”

Terminé de orar y coloqué la llave en el encendido. Le sonreí a Beks y lo intenté.

Vroom, vroom... La llave de la camioneta giró perfectamente en el primer intento. Sin golpes ni sacudidas. Sin segundos intentos. Sin problemas. Yo estaba en shock.

Beks y yo solo nos reímos y nos preguntábamos por qué no pensamos en orar antes. ¿Por qué no llevamos nuestros problemas a Dios en primer lugar? ¿Por qué era nuestro último recurso? ¿Por qué Él fue nuestro “solo en casos de emergencia”?

Un Dios grande en las pequeñas cosas

Esa pequeña experiencia con la camioneta abrió mis ojos al hecho de que a Dios le importan los pequeños detalles de nuestras vidas. A Él no solo le importan los grandes. Él no quiere que nosotros lo busquemos solo “en casos de emergencia”. Él quiere que lo busquemos todos y cada uno de los días para las cosas grandes y las cosas pequeñas.

La primera carta a los Tesalonicenses 5:16-18 lo dice de esta forma: “Estad siempre gozosos; orad sin cesar; dad gracias en todo, porque es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús”.

Estos versículos nos dicen que hagamos estas tres cosas específicas:

- Alegrarse siempre.

- Orar sin cesar.

- Dar gracias en todas las circunstancias.

¿Por qué nos diría Dios que hagamos estas cosas si Él no estuviera interesado en los pequeños detalles de nuestras vidas diarias? ¿Por qué nos diría que nos alegremos “siempre”? Siempre significa… bueno… todo el tiempo. Cada día. Cada segundo. Siempre. Eso incluye alegrarse en los pequeños, aburridos e insignificantes detalles de la vida. Estos versículos también nos dicen que oremos sin cesar. Eso significa una constante comunicación con Dios.

Cuando oramos de esa forma, Dios llega a ser a quien corremos primero en nuestras alegrías, penas y problemas, no nuestro último recurso. Y como Dios quiere que le demos gracias en todas las circunstancias, podemos saber que a Él le importan y se preocupa por todas las cosas que suceden en nuestras vidas.

Quiero que Dios sea parte de cada área de mi vida. Quiero pensar en Él primero, no de último. En lugar de esperar hasta que mi mano sufra magulladuras por golpear el encendido del carro, quiero hablar con Él primero.

Quiero retarnos a comenzar a buscar pruebas y evidencias de Dios trabajando en los pequeños detalles de nuestras vidas.

Yo quiero que 1 Pedro 5:7 caracterice mi vida. Dice “echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros”.

Esto quiere decir:

-Volvernos a Dios primero, no como último recurso.
-Echar todas mis preocupaciones sobre Él, no solo las cosas grandes.
-Confiar que a Dios verdaderamente le importan los pequeños detalles de mi vida.

¿Eres culpable de hacer lo que hice yo y orar a Dios “solo en casos de emergencia”? Piensa acerca de esto conmigo. ¿Cuándo fue la última vez que te detuviste y oraste a Dios por sabiduría? ¿Cuándo fue la última vez que, cuando necesitaste ayuda, primero te volviste a Dios?

Me encantaría trabajar en esto juntas. Quiero hacer a Dios parte de los pequeños detalles de mi vida. Quiero mirarlo a Él trabajar cada día. Sé que Él lo está, solo necesito abrir mis ojos y buscarlo a Él. ¿Te unirías a mí en este intento?

¿Tienes alguna historia como la de mi camioneta? ¿Recuerdas algún momento en el que Dios claramente trabajó en tu vida como consecuencia de una oración específica?

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